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Consultoría III (Consultores)

La mieux et le deux: etudes sur les plus join de vivre maintenant – Negligeé, Jean-Paul & Lorraine, Françoise (4335). Paris: Sur le pont d’Avignon, Eds.

“La diferencia entre los Grandes Consultores y cualquier otro tipo de Consultoría es abismal, mayor que entre una berenjena y un calcetín, o entre aquél (el de allí) y un mejillón, por ejemplo. Por citar tan sólo algunos rasgos de especial relevancia, hay que pensar que simpatía, compañerismo, amistad o altruismo son debilidades de carácter desconocidas en el perfil de un Gran Consultor; en su lugar, estos han desarrollado pacientemente estrategias de relación perfectamente adaptadas a su medio, mucho más elaboradas, perniciosas, pequeñas y crueles.

El Gran Consultor medio tiene unos diez mil millones de unidades de fuerza como media. Es tenaz, persistente, escurridizo, y puede ser gordo (en cuyo caso está a régimen, para siempre), delgado, o no; cultiva un deje un poco pijo, sobre todo si procede de las zonas de Madrid o Catalunya, o, aún más, si es de otras comunidades pero quiere hacerse pasar por oriundo de aquéllas.

El sistema de castas entre los Grandes Consultores permite dividirlos en tres grandes grupos: los Grandes Consultores Pequeños son los más mezquinos y nuevos; acostumbran a maltratar especialmente a las presas de bajo rango (proveedores de artículos de secretaría, reponedores de café o agua) y a las señoras de la limpieza. Épicos son sus encuentros con auxiliares administrativas, que, a pesar de su insistente desventaja en cuanto a programación, suelen sacar provecho del conocimiento de los Mecanismos de Poder que los años de experiencia les proporcionan, así como de su peso.

Los júnior (en el cariñoso argot de consultoría) destacan en trabajar horas a destajo si quieren hacer carrera, y realizan un uso intensivo de hojas de control – de proyecto, de producción, de gestión personal, de utilización de recursos, de hojas de control… –  tarea que les requiere varias horas nocturnas cuando ya han acabado sus dañinos y rapiñeros quehaceres diarios. Esa vida arrastrada (rastrera) les ha procurado reflejos rápidos, frente huidiza, gomina en el pelo (si se es de Madrid), ojeras y un apego desmedido por la reglamentación, los documentos de excel, las pullas y los estimulantes fuertes.

Los Grandes Consultores Medianos acostumbran a recibir sobrenombres tales como Jefe de Proyecto, Gerente de Cuencas…, si puede ser en inglés (Project Manager, Account Manager…), o Másters del Universo. Su principal superpoder es la capacidad de retener la evacuación durante seis meses o más; en las postrimerías del período de retención, sus rostros se alteran, reflejando la enorme capacidad de concentración y energía negativa que requiere tal hazaña.

Son capaces, también, de aparentar muchos más años de los que tienen, un carácter neoténico que los expertos relacionan con su venerable experiencia y amplio conocimiento del mundo; la perculación continuada sufrida en las etapas iniciales puede ser un factor añadido a tener en cuenta. Una característica frecuente, además – y que indica su constante progresión hacia las cimas del poder – es la capacidad de hablar sin decir nada, y, más aún, sin que se les entienda nada de nada.

Y, por fin, los Grandes Consultores Mayores ¿Qué decir de estos últimos? Sus habilidades son tales que el ser humano anormal apenas puede imaginarlas; capaces de fulminar por la mañana, los trucos rastreros, las pequeñas triquiñuelas, los tejemanejes chismosos, las mentirijillas y comentarios ácidos – propios de Grandes Consultores menores, con pocas horas de vuelo – caen tan lejos en su pasado como la posibilidad de llevar una vida honrada o decente.

A este nivel, los Saltos de disciplina son abundantes. No se trata de las conocidas especialidades étnicas de uso común – inglesa, francés, griego, fisting o sado – sino de Cambios de Perspectiva que permiten a estos seres fabulosos contribuir al avance del acervo común de los mortales mediente todo tipo de aportaciones mágicas. Consejos de Administración. Sociedades Societarias. Paraísos Fiscales. Delegaciones. Asesorías. Por no hablar de Consejo Político, o la formación especializada impartida a diversos grados en diferentes Escuelas de Negocio.

Caso aparte lo constituye, en este sentido, la distribución de conocimiento al vulgo en todo tipo de formatos de manuales de autoayuda. “Devuélvanme mi pan!”, “Venta trasera”, “Pensamierdo energético”, “Lo que hago hoy, se lo come otro mañana”, “La fulana que vendió su Rolex” son ya clásicos, fragmentos mísiticos del pensamiento SupraConsultor al alcance de cualquiera (por unas pocas perras).

Legendarios son igualmente los lemas. “Sonría siempre, en cualquier circunstancia, evite las palabras problemáticas, haga afirmaciones positivas con frecuencia”, “los filósofos no necesitan nada (lo digo por iphone desde mi Porsche)”, “no me toquéis la economía que me irrito”, “la iniciativa sin vacilación me pone tontorrón”, “bonos son amores, y reduzco consultores (y me cambio el Porsche)”.

Dentro de esta categoría suprema de Grandes Consultores Mayores, la excelencia viene representada por un reducido grupo denominado Los Socios. A pesar de sus obvias concomitancias conceptuales o semejanzas ortográficas, nada tienen que ver con conductas mafiosas, suidos o hábitos poco higiénicos de conducta; a este nivel, la magia es tan poderosa que suele crear un brillo especial sobre sus Personas – especialmente en la calva, los zapatos y el reloj. Los Socios se articulan en parásitos especializados en diversos tipos de Clientes – gobierno, banca, products, commodities, y así – a los que tratan de tú, invitan a comer cochinillo o percebes en restaurantes de moda (en Madrid), y a jugar al golf o al padle en el resto de la Galaxia. Nadie sabe más que ellos de cualquier cosa, en cualquier caso…

June 11, 2009 Posted by | filosofía | , , | 1 Comment

Consultoría II (Proyectos)

El nutriente básico de las Grandes Consultoras es la realización de Proyectos, un ente virtual, tecnológico, autónomo y carnívoro, que se desmanda a lo bestia en cuanto miras para otro lado. Existen cuatro tipos básicos de Proyectos: reales, imaginados, imaginarios e imaginantes.

Los Proyectos Reales son los que están en marcha; parecen fáciles de identificar y definir – sobre todo en papel, o más aún en power point, con muchos gráficos y ejemplos y viñetas y dibujitos – pero la verdad es que son los más complicados y surrealistas, una pesadilla; los dejaremos para el final.

Los Proyectos Imaginados son un universo menos ciertos que los anteriores, por mucho que se crea lo contrario; tienen un viso de existencia física – la denominada Propuesta – y obedecen al supuesto interés – que puede ser también real, imaginario o imaginado – de un Cliente efectivo, o de algún desgraciado que está a punto de serlo.

Cuando se dan las circunstancias adecuadas para la magia – conjunciones de astros, sacrificios humanos o cerdos (humanos), misas negras, Comisiones, Recursos, Corbatas y Dietas, o cualesquiera otras señales de energía negativa y dominante – el Gran Consultor de alto nivel encargado – denominado Gerente de Cuenca – prepara un conjuro personalizado para las necesidades específicas del cliente después de hablar muchas veces con él por teléfono y enviarle mails y faxes y preguntarle por sus hijos y su handicap y llevarlo a comer y cenar de vez en cuando.

Es importante que este documento – la mencionada Propuesta – esté dividido en muchas partes, incluya arrobas de Aportaciones de Valor Añadido, y mezcle cosas en inglés que podrían decirse mejor o más claramente en el propio idioma (el que sea), para que el Cliente tenga que consultarlas y vea que uno sabe de qué habla y no está para ostias.

Los Proyectos Imaginarios son otro cantar. Sucede, a veces, que el estado de febril actividad propio de la Mente de un Gran Consultor (capaz de manejar gran cantidad de temas a la vez, de estar en muchos ajos, vaya) y la ingente cantidad de magia implicada y la posibilidad de obtener Beneficios y de usar Recursos, esto, se desbocan. No, no, no es un estado de fuga, ni tiene nada que ver con rasgos, trastornos o disfunciones psicóticas, por mucho que algunos pseudoespecialistas quieran verlo así. Se debe sólo a que la capacidad taumatúrgica sobrehumana de los Grandes Consultores es capaz de otorgar entidad material al Proyecto, en el momento previo a su verdadera Definición.

Las posibilidades de actuación se multiplican en ese punto, tanto como las comisiones, y se plantean múltiples etapas (Fase I, Fase II, Fase III, Fase I.a, Fase I.b… y así), escenarios, coberturas, desarrollos paralelos, validaciones, planes de contingencia, sinergias, marcos, bolsas de horas anuales … y se abren infinitos mundos de Proyectos hijos del Proyecto padre, que no tienen contacto alguno con la realidad del común de los mortales… ni ninguna opción de llevarse a cabo, incluso cuando se trata del Cliente más predispuesto o lerdo.

Denigroso Meadows compara dicho estado mental – propio de Grandes Consultores Mayores, o de Grandes Consultores Medianos con ínfulas o peluquín – con las etapas de creatividad febril de los grandes genios del Arte o la Ciencia; en palabras de este prestigioso psicopatólogo “Es acojonante” – dice. “Sospechamos que son las enormes energías negativas implicadas el origen de la mayor parte de los agujeros negros del lado izquierdo de la Galaxia, las disfunciones en el desarrollo del Niño y la Niña de los últimos 40 años, el deshielo de Groenlandia, dos cráteres de la luna, y una mancha de café que he encontrado en mi mejor corbata. De Loewe – añade”.

Los más peligrosos de todos, sin embargo, son los Proyectos Imaginantes: en estos, la acumulación de unidades de fuerza es tal que el proyecto en cuestión descabalga – por así decirlo – de la mente hipercreativa del Gran Consultor, y empieza a navegar por sí sólo en el sistema interno de información de la empresa (Intranet, Extranet, WinProject o similares). Genera así de forma automática y cancerosa todo tipo de documentos (plannings, órdenes de trabajo, informes previos, análisis de resultados hipotéticos, escenarios alternativos, memorándums, actas de reunión…) a tontas y a locas, algunos realmente bonitos, con todas esas viñetas y pies de página e iconos high tech y fotos de gentes con Aspecto Eficiente, que acaban infectando la totalidad del sistema.

Los Consultores medianillos (y algunos menos mindundis) que tienen contacto con este mundo virtual creado por el Proyecto estiran sus horas, las comprimen, las trocean y hasta las pasan por la sartén; todo con la sana intención de incluir en sus agendas reuniones y análisis y revisiones que nunca se harán, o nunca han tenido lugar. Luego – claro – pregúntales a todos esos listillos si recuerdan los comentarios del Cliente al final de ese meeting en Sevilla de la semana pasada (Falsa!), o si tienen clara la lista de To do’s para el Lunes Pascual (que no existe). Todos se acuerdan. Nadie olvidó nada, ni dejó a medias sus deberes. Así que el maligno Proyecto Imaginario programa reuniones, las cambia, hace y deshace grupos y listas de trabajo, envía convocatorias automáticas, se hace fotos con clientes, compañeros y amigos, va a fiestas, cenas, almuerzos, incluso pide adelantos o te da el salto con tu mejor novia…

Y, como decíamos al principio, nos quedan los Proyectos Reales. Todo lo comentado sobre los anteriores se aplica a éstos: excesos (de trabajo, de comilonas, de hojas y controles…), diferencias (entre lo que se vende y lo que se hace), documentos (kilos, o Gigas), corbatas, escenarios, e-mails, llamadas, sudor y horas. Pero lo realmente malo de un proyecto real es que, si es bueno – según los estándares de la raza consultant – no se acaba… casi siempre.

May 28, 2009 Posted by | filosofía | , , | Leave a comment

Quebrantahuesos

Ladrón de Huecos es un ente semisubterráneo de carácter general, pero sólo un poco. En su mayor parte, en cambio, pertenece al género de los equidnas, tanto mitológica como zoológicamente. Espinas, ojos rojos y ciegos, humor rancio; haber tenido de compañera a Medusa tantos años no ha servido para mejorar su humor. Vale la pena  dejarlo en paz. En cambio, Alfarero Loco levanta la cabeza y le habla:
– Hace calor, aquí dentro – muestra su mejor sonrisa, sólo para empeorar la situación. Además, huele.
– A qué te refieres, patán? – Equidna se da la vuelta, dudando si morder o pedir un traslado.
– El calor! Toda esta gente… Apretados… Y tantos morenos, o chinos o indios y eso… – Señala alrededor. Están rodeados de gente, todos con sus carpetas de colores y el papelito con el número encerrado en el puño, echándole un vistazo cada vez que aparece una nueva línea en el panel, seguramente para ver si uno de los dos ha cambiado.
– Si al menos hubiera una cola! -insiste Alfareo Loco.
Alguien Que Lo Ha Pensado Mucho ha situado el panel informativo bastante alto, sobre una puerta, pero lo más alejado posible de las mesas de la entrada, para que el público esté atento y se empuje y se aglomere para ver, y no pierda el tiempo pensando en otra cosa que en acabar el puto papeleo del paro. Alguien Que Lo Ha Pensado Mucho ha añadido también panelitos invididuales encima de cada una de las mesas, justo encima, a unos veinte centímetros de altura, así que no hay puñetera posibilidad de ver si los números cambian a menos que tengas la suerte de que la aglomeración te aplaste contra ellos. Una chica con granos pequeños y grandes tetas te recibe en la puerta, y te da un Código en función de tus intenciones; Alguien Que Lo Ha Pensado Mucho ha dispuesto igualmente que un Vigilante Con Gorra diga sin mucho entusiasmo, de vez en cuando, “A ver, las colas aquí, por favor” o “No se me paren en medio de la sala”, “Asín no dejan pasar”, con esa cara de “por qué la gente actúa como animalitos; iletrados” mientras calcula cuánto rato falta para ir a tomar el bocata y la cerveza del almuerzo. Es un Vigilante Blando modelo “gordo-con-gafas”, versión “sudoroso 3.5”.
– ¿Para qué quieres una cola?
– Bueno… en las colas se puede empujar, no? Puedes colarte; puedes pegarte a la de delante si es un bombón… – Alfarero Loco sonríe de nuevo, dejando ver oscuras mellas entre los dientes largos y estrechos. Todo él es largo y estrecho: piernas, hombros, cintura, cráneo. Todo menos las anchas y pesadas manos. Alfarero es un Transfigurador.
Llevan allí casi tres horas. La chica les ha dado sus papelitos de Conjuro, sonriente, tras preguntarles si llevaban los Certificados, deneís y demás, y ha indicado vagamente unas mesas que se supone están al fondo, tras la masa de turbantes, piercings, burkas, michelines, camisetas imperio y pelajes de colores diversos y de diversos olores. Equidna inició aquella obligada tarea como una Campaña – revisión de material, Presencia Adecuada, enfoque estratégico, Intención e Intensidad, planning de trabajo, dos toneladas de paciencia – pero ha perdido la mitad de todo hace ya rato, cuando encontró a Alfarero Loco esperándolo en la puerta, y la mitad restante después, a medida que se le han ido empapando los sobacos en el aire cargado y rancio.
– Mira, voy a salir un momento a respirar fuera, vale? Me tomo un café y vuelvo. Avísame si llega mi número – Agita El Móvil, que responde indignado con una alarma de “Sueño” y un escupitajo tentativo. Puerta con puerta con la Oficina hay un Local de Reunión, cutre – menú a 7.50, fotos de bocatas en sepia, carajillos, callos y cerveza, ADN y Qué? de dos semanas atrás en una de las mesas de formica, parroquianos gritando y chino inexpresivo detrás de la barra. El rito del Café a Destiempo es casi obligado, una muestra de que uno puede salirse de los Procedimientos en el momento que quiera. Ladrón de Huecos lo dominó hace tiempo. Además, conlleva otros ritos menores (un par de cigarrillos, tal vez), que empiezan a pulsar con insistencia.
– Claro! – Alfarero pone cara de “No te preocupes, yo me quedo de guardia!”, y eso hace dudar por un instante a Ladrón de Huecos, pero la urgencia del tabaco puede más.
Sale a la calle, entra en el Local, pide café con leche y donut, el chino sigue con cara de no entender nada pero le sirve ambas cosas, y Ladrón empieza un artículo de la revista que había traído para pasar el rato, S&F. Es la cuarta vez que lo empieza, y, como en todas las ocasiones anteriores, recorre casi la mitad antes de confesarse que no se ha enterado de nada. Algo sobre la constante de Planck y los quantos y los espacios Yalabi-Tau, o Calabi-Yau, o algo. “Con lo fácil que es viajar en el tiempo” – piensa. “Un encantamiento menor faxdirigido y ¡Hala! vuelta a dos semanas atrás”. Pero la Ciencia le divierte, tan rígida y tan solemne y tan complicada y tan pueril, y con todos esos tipos vestidos de blanco con sus gorros y sus aceleradores y sincrotones y doctorados.
Sin embargo, eso le recuerda que la semana anterior perdió más de la mitad de sus Poderes – junto con el contrato de Consultor Mayor – que eran cesión temporal de la Empresa: no más BKBRY (buckybola de retorno yuxtapuesto), no más correo corporativo, no más dietas, no más horarios extendidos… Sin darse cuenta, está revisando de nuevo la escena: Óscar el Ominoso y CD/DJ (Director y Consejero Delegado) charlando amablemente con una tacita de té delante, y después con él. Palabras amables, miradas al techo – que acabó sintiéndose incómodo -, bajadas de ventas y clientes desaparecidos en alguna otra dimensión. Sólo se salvó la tacita de té, de la quema. Él, y otros catorce, a la calle.
Acaba el café y enciende el tercer cigarillo ¿Cuánto rato ha pasado? Bah, al ritmo que lleva la cosa, habrán avanzado tres números. Comprueba el Móvil; sigue dormido. Le indica al chino que quiere un cortado. En la tele, media docena de Comunicantes menores, sentados en butacas que parecen quemarles el culo, se rebullen y le gritan a alguien fuera de pantalla; sonrisas de lado, frases a medio acabar, chismes de fondo, fotos de alguien en traje de noche, en bikini, sin bikini…  Para compensar, el Ente invisible – conexión telefónica, informa el Locutor Mayor – grita también. “No me había acostado con él…” “Eso díselo a tu madre, rita…”, “Yo te vi con tu ex mientras tu novio salía…”, “No os enteráis de una mierda…”, “Me dijiste que él era más importante que ella…”, “Sé cosas de ti ¿sabes? tengo una copia de tu partida de nacimiento…”
Tres cortados y medio paquete de cigarrillos más tarde, Ladrón de Huecos invoca el reloj ¡Una hora y media! Paga, recoge revista y tabaco, y vuelve a entrar en la Oficina casi corriendo. Hay mucha menos gente; el Vigilante y la chica ya no están, igual que la mitad del Personal que atiende en las mesas. No ve a Alfarero por ningún lado. En el panel las listas de números ya no cambian; el último es justo el siguiente al suyo. Nota como sus sobacos se humedecen de nuevo, sensación de vacío en el pecho, el corazón en caída libre. Entonces ve una silla desocupada, junto a la entrada, y justo al otro lado un Funcionario removiendo papeles.
Joder! Es hora de actuar como lo que es, un Consultor. Manipulación mental, concentración, control verbal y de esfínteres. Revisa su recetario y prepara un conjuro poderoso. Ante este tipo de Entes sólo funcionan Invocaciones de Rango, Seguridad y Complicidad. Reconocimiento. “Ya sé que el trabajo que hace es de veras importante; las normas son básicas”. Fuera del contexto de intercambio de bienes del mercado real, los Funcionarios únicamente son reactivos ante el respeto sagrado a los Procedimientos. Se sienta. “Verá, parece que se han saltado mi número”. La Sentencia firme que ha preparado de antemano sale en un murmullo chillón. El Funcionario que ocupa la silla está cerrando una fiambrera como si manipulase material radiactivo; cuando al final levanta la vista – cejas juntas, una cabeza de cada color –  parece encontrar que hay algo extremadamente interesante justo detrás de Ladrón, y que Ladrón no está allí para ocultarlo.
– Mi número.. éste, ve? AO-199… Yo… creo que la máquina se lo ha saltado; yo estaba… ahí. No sé qué ha pasado, pero… – El poder mágico de la Sentencia firme es algo del pasado. Agita el papelito arrugado ante la cara del Funcionario, ahora menos seguro de que vaya a funcionar.
– Está cerrado. Ve? Cerrado – El Funcionario indica la pantallita, donde pone, efectivamente, Cerrado. El papelito parece tan invisible como Ladrón mismo – Tendrá que coger otro número ¿sabe?
– Pero… no está… la chica esa de los granos no está. Ya no pasan más números. Y yo venía a apuntarme al paro… – El Funcionario lo mira un momento cuando dice “granos”, sólo para volver a bajar la vista negando con la cabeza.
– No está, la chica. No hay números. Bueno… – dice, sin dejar de recoger. Habla muy bajito y muy lento. Lo mira, ahora sí, como alguien que está decidiendo si lavar una camiseta vieja o hacer trapos con ella – … Entonces, tendrá que volver mañana, no? Ahora está cerrado.
Afuera, Alfarero está hablando con la chica de los granos, todo sonrisas y chistes y manos largas. Levanta la vista y le ve – Es Laura – dice – Estábamos quedando para vernos aquí mañana – Algo en la expresión de la chica le dice a Ladrón que “mañana” ella faltará al trabajo – Y eso que ya estamos, eh?  Tú también has acabado, no? Menos mal! Qué peñazo.
– No me has avisado… – dice Ladrón – No me has llamado.
– No ha parado de sonar el móvil! Juan, Cristina, Jaime… Jo, todo el rato al teléfono. Echa humo! Van a hacer una fiesta, para mí… bueno, para nosotros. Al final he tenido que invitar al tipo que me atendía, uno que hay en una mesa de la entrada con una cabeza de cada color. Después de la tercera llamada, incluso me ha llenado él los formularios y todo. Qué amable! – Entonces Alfarero ve el papel en su mano – Ah! No lo has podido hacer? Seguro que te faltaba algo! No te preocupes: revisamos lo que tienes, y mañana te acompaño otra vez!

May 11, 2009 Posted by | INEM | , , , , | Leave a comment