Masde1ymenosde2's Blog

Just another WordPress.com weblog

Tiempo detenido

Parefraseando a una colega “Me’n vaig al microblogging”, tal vez. O no. Interesante deriva en fcbk y twtr hacia lo que – tal vez – sea lo que son realmente. Improntas de personalidad. Agendas online. Expositores de juegos. O, quizás, expositores de personalidad en los juegos.

En cualquier caso, un biotopo que pierde diversidad, en cuanto a tipos, actores, conductas ¿qué demonios está pasando en las redes sociales? ¿Dónde está la gente y los momentos? ¿Privado y público? ¿Nada que decir? ¿Otros foros? Como siempre, los datos están ahí. Las preguntas siempre vuelven ¿un transecto de posts? ¿curvas de participación? ¿Densidad de interacciones? La muestra es muy pequeña, pero representativa de grupo, de ese grupo.

Nada que decir, eso es interesante. Pasan los días…

September 12, 2009 Posted by | filosofía | 2 Comments

Hágase la luz

Vamos a ser claritos: esto es una mierda. Aunque el sustantivo podría englobar un sinfín de cosas, me refiero – en este caso – al jodido blog. Repasemos lo de estos días: hará una semana o así me hice follower (yo!) de un “desconocido”, William Gibson (sí, el Gran William Gibson), GreatDismal en twitter, donde es un agente social bastante activo (también).

He seguido – y sigo – muchas de sus reseñas sobre la situación en Irán, excitado – me temo que igual que él – por el concepto de ciberguerra o ciberguerrilla extendido por la comunidad friki al respecto. Impagables los enlaces al cluster Gran Hermano de los Guardianes de la Revolución (tema: #iranelection en twitter), la extensión de señas y contraseñas, los retwitts de material gráfico y mensajes de ciudadanos iraníes perseguidos…

Devolví “Crítica de las ideologías“, que tiene ese tinte librepensador buenrrollero imposible de rechazar como guía de interpretación de la realidad. Tres o cuatro capítulos iniciales dedicados a la artera ansia de dominio del mundo de blancos europeos y subsiguientes WASP’s – imperio romano, iglesia católica, colonialismo decimonónico …, para seguir con el América para los americanos – y acabar – cómo no – con las arteras triquiñuelas postnazistas neocons, y el mega-corporate a la conquista del globo. Interesante. Irrechazable ¿Irrelevante?

Sólo como reflexión: lo he leído a trozos. Seguramente eso no facilita la querencia, ni el disfrute del trabajado hilo argumental del autor, pero… estoy mal acostumbrado. Quien haya leído a Stephen Jay-Gould me entenderá; los ensayos – en algún punto entre el libro de texto y la ficción – no tienen sólo que evitar ser densos o aburridos – y ese libro no lo es – sino que pueden estar soberbiamente escritos. Incidentalmente, libros como “El pulgar del Panda”, “Brontosaurus y la nalga del ministro”, o “La sonrisa del flamenco” del propio Jay Gould desarrollan el inquietante punto de vista de que algunas creencias obvias – u obviamente “incorrectas” – fueron en su tiempo célebres, innovadoras, punteras, liberales, lógicas… fueron verdades científicas. Cosas como la eugenesia, la jerarquía evolutiva y moral de las razas, la explotación salvaje de la naturaleza, la indolencia congénita de los negros o la pasividad bovina de los indios.

La lectura de otro libro (este pura SF: Brasyl, de Ian McDonald) me llevó a un curioso tránsito, y al descubrimiento de una nueva pista en la creencia – desearía que injustificada – de que por alguna jodida razón los otros – en este caso, los anglosajones – son más listos que nosotros, o por lo menos que piensan más, o que hablan mejor, vete tú a saber cuál es la diferencia.

Originaria seguramente de programas de TV en que se entrevista a anglos de la calle en algún contexto, la Creencia se instaló hace algún tiempo: veías al tipo respondiendo que Bush había trabajado bien esto, o que Clinton apoyaba los programas sociales por lo otro, que las ventajas del ingreso en la Unión Europea no compensaban la  pérdida de la influencia de la libra esterlina en la economía mundial,  incluso que los Lakers tenían grandes probabilidades de ganar el anillo porque el juego interior de los Pistons se resentía de la ausencia de un pívot efectivo en el uno contra uno. Tipos de la calle, en camiseta y tejanos, o con chándales de esos de a media docena por 30 euros en el equivalente anglo del hipercor.

“Son los doblajes” – pensabas. No puede ser que un minero de Devonshire argumente contra la entrada de Turquía en la unión por el efecto devaluador sobre el precio del cobre. Lo lógico es que diga fuera putos turcos, no jodamos. Pero te quedabas con la duda.

Mis contactos con seres procedentes de esos lares aumentaban mi inquietud. Edward, Aisha, John… bueno, pero ¿profes de lenguas, no? Así es lógico. Ya. Pero su curiosidad por la forma de decir las cosas, la agudeza en los comentarios, la búsqueda – siempre – del contexto y del significado adecuados… reveladores.

  • “Tú le admiras”- dice Ripley. La cabeza de Ash rezuma algún tipo de ácido blanco y viscoso. Los ojos sonríen.
  • “Admiro su pureza” – Luego Ripley lo quemó.

Volviendo a la idea original, encontré un blog – Realms of Speculative Fiction – que comentaba el susodicho Brasyl. No estoy de acuerdo con la crítica, pero esa es otra historia. La cuestión es que el autor es una chavala de 19 años (dice) eslovena, parte de un grupito de frikis “profes y alumnos de high school“. A despecho del tiempo y el esfuerzo y la suerte de tener todo ese tiempo para LEER y COMENTAR, y lo agradable de la estética y organización del blog, la reseña que hacen de este libro – y alguna otra que alcancé a leer – son realmente impresionantes.

Finalmente: la idea original de este post era hacer un breve comentario sobre un par de ideas que me rondaron por la cabeza estos días. Empezaron con una divertida crítica de Dawkins (sí, el de El gen egoísta) en “El capellán del diablo” sobre el posthumanismo, algo sobre lo que mis únicas nociones se reducían a ser el interesante contexto de algunas obras de Bruce Sterling (Reina Cigarra, Cibermatrix…). Eso es lo que tienen los grandes; convierten en oro cualquier concepto con sus palabras.

No me resisto a copiar un breve fragmento del tipo de discurso al que se refiere; me ahorro la crítica que desgrana la sabiduría de Dawkins, aunque la idea de base es que cuanto más simple parece ser una técnica, más se complica el lenguaje que sus inventores utilizan para definirla (algo que me recuerda a muchos gurús de este medio).

“Podemos ver claramente que no existe correspondencia biunívoca entre los vínculos significantes lineales o la arqueoescritura lineal, dependiendo del autor, y esta catálisis maquinal multidimensional y multirreferencial. La simetría de escala, la transversalidad, el carácter pático no discursivo (…).

El posmodernismo al desnudo (El capellán del diablo, pp. 70-77).

Sí, no os sintaís mal. Yo tampoco entiendo nada. Navegando navegando, encontré otra joya – esta ya propia de la red – de algún iluminado que desentraña TODO el sustrato conceptual sobre el que descansa la serie Matrix, que, de forma tal vez no tan sorprendente, supone – según el autor – un compendio de absolutamente toda la historia de la filosofía y la ciencia mundiales, desde el zen místico hasta la teoría de las supercuerdas (Filosofía en MATRIX). Sin desperdicio.

Bueno, noi. Esto era otra prueba, y, francamente, no creo que haya funcionado. ¿A quién coño le interesan todas estas paridas? Ni siquiera he puesto un chiste…

June 25, 2009 Posted by | filosofía | , , | 1 Comment

Consultoría III (Consultores)

La mieux et le deux: etudes sur les plus join de vivre maintenant – Negligeé, Jean-Paul & Lorraine, Françoise (4335). Paris: Sur le pont d’Avignon, Eds.

“La diferencia entre los Grandes Consultores y cualquier otro tipo de Consultoría es abismal, mayor que entre una berenjena y un calcetín, o entre aquél (el de allí) y un mejillón, por ejemplo. Por citar tan sólo algunos rasgos de especial relevancia, hay que pensar que simpatía, compañerismo, amistad o altruismo son debilidades de carácter desconocidas en el perfil de un Gran Consultor; en su lugar, estos han desarrollado pacientemente estrategias de relación perfectamente adaptadas a su medio, mucho más elaboradas, perniciosas, pequeñas y crueles.

El Gran Consultor medio tiene unos diez mil millones de unidades de fuerza como media. Es tenaz, persistente, escurridizo, y puede ser gordo (en cuyo caso está a régimen, para siempre), delgado, o no; cultiva un deje un poco pijo, sobre todo si procede de las zonas de Madrid o Catalunya, o, aún más, si es de otras comunidades pero quiere hacerse pasar por oriundo de aquéllas.

El sistema de castas entre los Grandes Consultores permite dividirlos en tres grandes grupos: los Grandes Consultores Pequeños son los más mezquinos y nuevos; acostumbran a maltratar especialmente a las presas de bajo rango (proveedores de artículos de secretaría, reponedores de café o agua) y a las señoras de la limpieza. Épicos son sus encuentros con auxiliares administrativas, que, a pesar de su insistente desventaja en cuanto a programación, suelen sacar provecho del conocimiento de los Mecanismos de Poder que los años de experiencia les proporcionan, así como de su peso.

Los júnior (en el cariñoso argot de consultoría) destacan en trabajar horas a destajo si quieren hacer carrera, y realizan un uso intensivo de hojas de control – de proyecto, de producción, de gestión personal, de utilización de recursos, de hojas de control… –  tarea que les requiere varias horas nocturnas cuando ya han acabado sus dañinos y rapiñeros quehaceres diarios. Esa vida arrastrada (rastrera) les ha procurado reflejos rápidos, frente huidiza, gomina en el pelo (si se es de Madrid), ojeras y un apego desmedido por la reglamentación, los documentos de excel, las pullas y los estimulantes fuertes.

Los Grandes Consultores Medianos acostumbran a recibir sobrenombres tales como Jefe de Proyecto, Gerente de Cuencas…, si puede ser en inglés (Project Manager, Account Manager…), o Másters del Universo. Su principal superpoder es la capacidad de retener la evacuación durante seis meses o más; en las postrimerías del período de retención, sus rostros se alteran, reflejando la enorme capacidad de concentración y energía negativa que requiere tal hazaña.

Son capaces, también, de aparentar muchos más años de los que tienen, un carácter neoténico que los expertos relacionan con su venerable experiencia y amplio conocimiento del mundo; la perculación continuada sufrida en las etapas iniciales puede ser un factor añadido a tener en cuenta. Una característica frecuente, además – y que indica su constante progresión hacia las cimas del poder – es la capacidad de hablar sin decir nada, y, más aún, sin que se les entienda nada de nada.

Y, por fin, los Grandes Consultores Mayores ¿Qué decir de estos últimos? Sus habilidades son tales que el ser humano anormal apenas puede imaginarlas; capaces de fulminar por la mañana, los trucos rastreros, las pequeñas triquiñuelas, los tejemanejes chismosos, las mentirijillas y comentarios ácidos – propios de Grandes Consultores menores, con pocas horas de vuelo – caen tan lejos en su pasado como la posibilidad de llevar una vida honrada o decente.

A este nivel, los Saltos de disciplina son abundantes. No se trata de las conocidas especialidades étnicas de uso común – inglesa, francés, griego, fisting o sado – sino de Cambios de Perspectiva que permiten a estos seres fabulosos contribuir al avance del acervo común de los mortales mediente todo tipo de aportaciones mágicas. Consejos de Administración. Sociedades Societarias. Paraísos Fiscales. Delegaciones. Asesorías. Por no hablar de Consejo Político, o la formación especializada impartida a diversos grados en diferentes Escuelas de Negocio.

Caso aparte lo constituye, en este sentido, la distribución de conocimiento al vulgo en todo tipo de formatos de manuales de autoayuda. “Devuélvanme mi pan!”, “Venta trasera”, “Pensamierdo energético”, “Lo que hago hoy, se lo come otro mañana”, “La fulana que vendió su Rolex” son ya clásicos, fragmentos mísiticos del pensamiento SupraConsultor al alcance de cualquiera (por unas pocas perras).

Legendarios son igualmente los lemas. “Sonría siempre, en cualquier circunstancia, evite las palabras problemáticas, haga afirmaciones positivas con frecuencia”, “los filósofos no necesitan nada (lo digo por iphone desde mi Porsche)”, “no me toquéis la economía que me irrito”, “la iniciativa sin vacilación me pone tontorrón”, “bonos son amores, y reduzco consultores (y me cambio el Porsche)”.

Dentro de esta categoría suprema de Grandes Consultores Mayores, la excelencia viene representada por un reducido grupo denominado Los Socios. A pesar de sus obvias concomitancias conceptuales o semejanzas ortográficas, nada tienen que ver con conductas mafiosas, suidos o hábitos poco higiénicos de conducta; a este nivel, la magia es tan poderosa que suele crear un brillo especial sobre sus Personas – especialmente en la calva, los zapatos y el reloj. Los Socios se articulan en parásitos especializados en diversos tipos de Clientes – gobierno, banca, products, commodities, y así – a los que tratan de tú, invitan a comer cochinillo o percebes en restaurantes de moda (en Madrid), y a jugar al golf o al padle en el resto de la Galaxia. Nadie sabe más que ellos de cualquier cosa, en cualquier caso…

June 11, 2009 Posted by | filosofía | , , | 1 Comment

Consultoría II (Proyectos)

El nutriente básico de las Grandes Consultoras es la realización de Proyectos, un ente virtual, tecnológico, autónomo y carnívoro, que se desmanda a lo bestia en cuanto miras para otro lado. Existen cuatro tipos básicos de Proyectos: reales, imaginados, imaginarios e imaginantes.

Los Proyectos Reales son los que están en marcha; parecen fáciles de identificar y definir – sobre todo en papel, o más aún en power point, con muchos gráficos y ejemplos y viñetas y dibujitos – pero la verdad es que son los más complicados y surrealistas, una pesadilla; los dejaremos para el final.

Los Proyectos Imaginados son un universo menos ciertos que los anteriores, por mucho que se crea lo contrario; tienen un viso de existencia física – la denominada Propuesta – y obedecen al supuesto interés – que puede ser también real, imaginario o imaginado – de un Cliente efectivo, o de algún desgraciado que está a punto de serlo.

Cuando se dan las circunstancias adecuadas para la magia – conjunciones de astros, sacrificios humanos o cerdos (humanos), misas negras, Comisiones, Recursos, Corbatas y Dietas, o cualesquiera otras señales de energía negativa y dominante – el Gran Consultor de alto nivel encargado – denominado Gerente de Cuenca – prepara un conjuro personalizado para las necesidades específicas del cliente después de hablar muchas veces con él por teléfono y enviarle mails y faxes y preguntarle por sus hijos y su handicap y llevarlo a comer y cenar de vez en cuando.

Es importante que este documento – la mencionada Propuesta – esté dividido en muchas partes, incluya arrobas de Aportaciones de Valor Añadido, y mezcle cosas en inglés que podrían decirse mejor o más claramente en el propio idioma (el que sea), para que el Cliente tenga que consultarlas y vea que uno sabe de qué habla y no está para ostias.

Los Proyectos Imaginarios son otro cantar. Sucede, a veces, que el estado de febril actividad propio de la Mente de un Gran Consultor (capaz de manejar gran cantidad de temas a la vez, de estar en muchos ajos, vaya) y la ingente cantidad de magia implicada y la posibilidad de obtener Beneficios y de usar Recursos, esto, se desbocan. No, no, no es un estado de fuga, ni tiene nada que ver con rasgos, trastornos o disfunciones psicóticas, por mucho que algunos pseudoespecialistas quieran verlo así. Se debe sólo a que la capacidad taumatúrgica sobrehumana de los Grandes Consultores es capaz de otorgar entidad material al Proyecto, en el momento previo a su verdadera Definición.

Las posibilidades de actuación se multiplican en ese punto, tanto como las comisiones, y se plantean múltiples etapas (Fase I, Fase II, Fase III, Fase I.a, Fase I.b… y así), escenarios, coberturas, desarrollos paralelos, validaciones, planes de contingencia, sinergias, marcos, bolsas de horas anuales … y se abren infinitos mundos de Proyectos hijos del Proyecto padre, que no tienen contacto alguno con la realidad del común de los mortales… ni ninguna opción de llevarse a cabo, incluso cuando se trata del Cliente más predispuesto o lerdo.

Denigroso Meadows compara dicho estado mental – propio de Grandes Consultores Mayores, o de Grandes Consultores Medianos con ínfulas o peluquín – con las etapas de creatividad febril de los grandes genios del Arte o la Ciencia; en palabras de este prestigioso psicopatólogo “Es acojonante” – dice. “Sospechamos que son las enormes energías negativas implicadas el origen de la mayor parte de los agujeros negros del lado izquierdo de la Galaxia, las disfunciones en el desarrollo del Niño y la Niña de los últimos 40 años, el deshielo de Groenlandia, dos cráteres de la luna, y una mancha de café que he encontrado en mi mejor corbata. De Loewe – añade”.

Los más peligrosos de todos, sin embargo, son los Proyectos Imaginantes: en estos, la acumulación de unidades de fuerza es tal que el proyecto en cuestión descabalga – por así decirlo – de la mente hipercreativa del Gran Consultor, y empieza a navegar por sí sólo en el sistema interno de información de la empresa (Intranet, Extranet, WinProject o similares). Genera así de forma automática y cancerosa todo tipo de documentos (plannings, órdenes de trabajo, informes previos, análisis de resultados hipotéticos, escenarios alternativos, memorándums, actas de reunión…) a tontas y a locas, algunos realmente bonitos, con todas esas viñetas y pies de página e iconos high tech y fotos de gentes con Aspecto Eficiente, que acaban infectando la totalidad del sistema.

Los Consultores medianillos (y algunos menos mindundis) que tienen contacto con este mundo virtual creado por el Proyecto estiran sus horas, las comprimen, las trocean y hasta las pasan por la sartén; todo con la sana intención de incluir en sus agendas reuniones y análisis y revisiones que nunca se harán, o nunca han tenido lugar. Luego – claro – pregúntales a todos esos listillos si recuerdan los comentarios del Cliente al final de ese meeting en Sevilla de la semana pasada (Falsa!), o si tienen clara la lista de To do’s para el Lunes Pascual (que no existe). Todos se acuerdan. Nadie olvidó nada, ni dejó a medias sus deberes. Así que el maligno Proyecto Imaginario programa reuniones, las cambia, hace y deshace grupos y listas de trabajo, envía convocatorias automáticas, se hace fotos con clientes, compañeros y amigos, va a fiestas, cenas, almuerzos, incluso pide adelantos o te da el salto con tu mejor novia…

Y, como decíamos al principio, nos quedan los Proyectos Reales. Todo lo comentado sobre los anteriores se aplica a éstos: excesos (de trabajo, de comilonas, de hojas y controles…), diferencias (entre lo que se vende y lo que se hace), documentos (kilos, o Gigas), corbatas, escenarios, e-mails, llamadas, sudor y horas. Pero lo realmente malo de un proyecto real es que, si es bueno – según los estándares de la raza consultant – no se acaba… casi siempre.

May 28, 2009 Posted by | filosofía | , , | Leave a comment

Consultoría I

Valoración negativa y entropía e-positiva: una nueva luz sobre el Origen y Evolución de los Grandes Consultores (Consulta Majoris) – Chandra, J.E. (5334). El Payaso Sudamericano Public Gold Edition.

“De entre todos los seres sensibles que habitan el Universo conocido (patos, perros, gatos, gusanos caníbales, Maestros Clown, payasos menores, escarabajos negativos, lavadoras AI, pianos, hombres, calcetines y Otros) los Grandes Consultores se hallan, sin duda, entre los más notables. La cuestión de su origen ha intrigado a generaciones de etólogos, economistas, pandilleros, burócratas y taxidermistas; el alcance de sus poderes ha dejado obsoletos a los más avezados tahures, trileros, madames, golfos, butroneros, tarotistas, proxenetas, golfos de taberna y, en general, todo tipo de seguidores del espíritu de la pime catalana.

Quede claro de buen principio que forman parte inequívoca de la gran familia de los hombres, incluso a pesar de su aspecto. Diversas teorías han situado sus primeros representantes en las familias viperidae, suidos, o quiróptera, dados sus poderes y rasgos evolutivos actuales; otros, más tradicionalistas, han buscado su origen entre conductores de autobús, gusanos y escarabajos negativos, escherechia colii, vigilantes de las Zonas Prohibidas (verde y azul), y un sinfín de otros parásitos, como los gástricos (tenia, nematoda, platelminta…), o incluso metaparásitos, básicamente unicelulares. No es este el foro para discutir las obvias semejanzas de los Grandes Consultores con cualesquiera de tales grupos; baste con indicar que, desde nuestro humilde punto de vista, débense, en su mayoría, al curso y efecto de la evolución análoga, que no homóloga.

El planteamiento que asumimos, dado el estado actual de conocimiento sobre el tema, es que ha de buscarse el protoGran Consultor en el Orden Comerciata; el individuo tipo ideal debería poseer los rasgos generalistas que caracterizan a los diferentes géneros del grupo – parasitismo y carroñeo, sonrisa ubicua, sudoración, calvicie incipiente, trajismo y corbata, mano fofa y húmeda, grandes relojes de inmersión, maletín.

Muchas de las adaptaciones en el curso de la evolución de los Grandes Consultores han seguido la línea de intentar conseguir un aspecto más digno; así, las corbatas chillonas y los trajes de dos tonos han evolucionado hacia, diríamos, la seguridad (ergo: corbatas Loewe y Armani, trajes gris marengo, negro, azul oscuro). La sonrisa se ha redimensionado, como medio de vida, y ha quedado reducida a displays dentales para-amistosos únicamente frente a Clientes; el maletín original (polipiel, en la mayor parte de especies proto-comerciales de origen), deviene cuero brillante, pardo, marrón o gris, evitando el negro (portador de malas noticias, en la siniestra simbología taumatúrgica consultancy). Igualmente, los cronómetros gigantes generalizados en la primera época, en las cálidas aguas del pelotaceno y enciclopedáceo, se substituyen por piezas más elegantes y planas, poli pero no omnifuncionales ni fosforescentes, aunque igualmente impactantes.

No negaremos que esta perspectiva presenta inconvenientes, y, por ende, es sensible a determinadas críticas; los Complejistas han indicado la distancia innegable que hay entre un viscoso vendedor de enciclopedias, o incluso un peligroso asesor a comisión de las plantas de cortinas o menaje del Corte Inglés, y el estilo de sudoración contenida de los Grandes Consultores actuales.

Otros – neolamarckianos – han señalado incluso la renuente escalabilidad que ofrecen muchos rasgos concretos de los especímenes actuales; destacan la gran virulencia de sus comentarios (sobre todo, a proveedores), el vasto conocimiento que tienen de Todo, su dominio de las artes nigrománticas en general, el enfoque de pensamiento positivo (“Ningún problema; todo oportunidades”; “No des nada que después puedas vender”; “El secreto es la optimización de la gestión eficiente”…), así como la capacidad de ocultación, engaño, distraccion, latrocinio, concubinato, y, en general, de inducción al esfuerzo a los demás – especialmente congéneres – exhibiendo los resultados como méritos propios. Según estos autores, el complejo de rasgos especie-específico de los Grandes Consultores sólo puede explicarse como evolución a través de la adquisición de caracteres ajenos (seleccionando los más agresivos, rastreros y dañinos de otros tipos de depredadores o parásitos), o, en el peor de los casos, como la manifestación física de un programa informático especialmente phreak, o de un acto de creación inconsciente de algún dios menor y tal vez priápico, sea por empacho, incontinencia, una liga perdida o un desengaño amoroso.

Sin pretender desmerecer el acierto de tales indicaciones, pensamos, sin embargo, que la clave del asunto radica en otra parte. La idea sería, más bien, que, alcanzado cierto nivel de evolución – hará, probablemente, o tres o cuatrocientos mil años – ciertos linajes comerciales consiguieron transformar su relación ataque-defensa con el cliente (un sistema básicamente agresivo, carroñero o parásito) en un esquema funcional de aparente mutuo beneficio, o semi-saprófito. Fue aquella la época mítica de la creación de las Pequeñas y Medianas Consultoras; en esos nebulosos tiempos, determinados sistemas nepo-liberales fueron encontrando cada vez mayores dificultades para la sangría tradicional. La administración izquierdosa, la gestión informatizada, y la generación de BBDD cada vez más complejas hacían dificultoso encajar al cuñado o la parienta (en terminología de la época) como hombre de paja en los suculentos negocios de la Administración; ergo, se perdía la oportunidad de meter cuchara en los opíparos beneficios que los mandamases estaban acostumbrados a disfrutar gracias al erario público. Fue el momento de aparición de la idea genial, el salto cuántico en la historia evolutiva, que supone de por sí, posiblemente, un modelo paradigmático de exaptación o rasgo preadaptativo a lá Jay Gould-Eldredge.

La idea es que algunos grupos de Comerciales (algunas ramas especialmente poderosas, rastreras e intuitivas) propusieron a los Chupópteros la sustitución del papel de los hombres de paja por Empresas de paja. Nacieron así decenas, centenares, miles de Pequeñas Consultorías – las más, direcciones sin otra entidad física que un despachito – capaces de facturar sin empacho miles de millones por período fiscal. A partir de este hito, asistiríamos a la habitual radiación adaptativa: las consultorías buscarían – y encontrarían – cientos de maneras de substituir las tareas y ganancias de empresas públicas, semipúblicas, parapúblicas, entes, cooperativas, fundaciones, chiringuitos y organismos. Para ello, se especializarían en los nichos de competencias de cada tipo, desde el no hacer nada por menos de quintillones, en un extremo, hasta no hacer nada nunca, en otro (fuera cual fuese el precio).

Las más eficaces y dañinas devendrían, con el tiempo, embrión de las Grandes Consultorías, gracias a eficaces procesos de selección centrados en los rasgos más viperinos y despreciables del personal, al establecimiento de centros formativos para la transmisión de valores negocivos (escuelas de negocio-nocivo), básicamente tenísticos y elitistas, networking, especificaciones del márketing (on line, viral, neuro,  ácido…) y al uso desmesurado de Audis, Porsches, Alfa Romeo, BMW de gama alta y presentaciones en power point.

La vuelta de tuerca que representa la adopción de dicha estrategia es que – en palabras de B.B. Masdeu (4336) – “la propia generación y mantenimiento de los sitemas de control y gestión del gasto pasó a depender de las mismas Consultoras, mediante un proceso de externalización mantenida (bolsas de horas; venta de paquetes de servicio; modularización de proyectos; escalabilidad de la propuesta comercial) que tenía la gran ventaja de esquivar la llamada semanal acostumbrada de ventas. Eso ahorraba un montón de tiempo a los responsables-funcionarios, que podían centrarse en los temas verdaderamente importantes, como la combinación de moscosos y días de libre disposición para alargar las vacaciones, la gestión mensual de las reservas de café para el almuerzo, o la mejora de los sistemas de recaudación para la quiniela o el euromillón semanal…” (Little sister and Grand Mamma: A bit about byte in Government taxonomy eutrophication”)…

May 22, 2009 Posted by | filosofía | , | 1 Comment