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Gurús

Estos días uno lo puso a parir, al bueno de  Enrique Dans. Parece que hay gente a la que los gurús esos le resultan cargantes, o poco graciosos, o falsos o algo. Probablemente sea una cuestión de celos o de envidias, que éste es el país que hizo arte de tales sentimientos.

Pero a ver ¿quién le puede negar a Enrique interés y valentía? Alguien cuyo material básico es twitear si está en tal aeropuerto o en cual estación, si espera para dar un seminario, o se toma un vinito para celebrar que ya lo ha hecho, los ha de tener bien puestos.
Un amigo de otra época, rondador nocturno de blogs diversos (de marcadores trendy a arquitectura financiera, de gadgets de Mac a teorías de la conspiración) pasaba las noches insomne saltando alegre de post en post. La información no le dejaba dormir, decía. Siempre había algo más que leer, algún enlace interesante.

Yo he sido mucho menos afortunado: he tenido siempre la sensación de que la mayor parte de lo que encuentras en muchos blogs ya lo has leído antes, o lo he escuchado en algún sitio. No “una interpretación de aquella información”, argumentos o extensiones, o “réplicas o cabreos”, sino la cosa en sí. Cruda y sangrante. Tal cual. Sin aderezos, reflexiones, adelantos, retiradas, concesiones. Nada. Lo mismo.
Visto así, uno se pregunta qué aporta esta cara de la sociedad de la información, además de ruido. Si sirve para que la gente se entienda. Si facilita encontrar lo que buscas, saber lo que necesitas, o entender lo que encuentras. En un libro  de Gibson, (Luz Virtual) la gente se envía las cosas por mensajero porque, estando la información disponible en la red, se encuentra en cualquier sitio en todo momento, con lo cual, en realidad, no está en sitio alguno… Si alguien te envía un algo con el nombre “Documento A”, puedes tener la certeza de que eso es el “Documento A”, algo concreto, físico, y que no hará falta pensar más.
Buscando… ¿qué? bueno, documentarme o divagar o lo que sea, encontré este post impagable de otro blog-famoso (Marc Vidal) ejemplo claro de que el contacto directo que permite la red hace que las cosas se aclaren, se desvanezcan malentendidos enquistados, y afloren los buenos sentimientos y la bondad intrínseca de la gente. Sí, el tema era de los que suelen hacer sangrar – idioma, catalanes y españoles -, pero los participantes lo han bordado tanto que cuesta pensar que los espontáneos no estén “preparados”, como en los reality al uso. Blog-reality? Recuerdo con especial cariño la intervención de Rafael, que pasa de la presentación modosa al “te voy a morder los ojos” en lo que se tarda en pensar “me lo diga en castellano”.
Destacar también la de Maty, una especie de Multivac-blogger de todos los desmanes, agravios, oprobios y manubrios cometidos por las “fuerzas neofascistas de la generalidad tripartita” contra los pobres castellano-hablantes (sí, con ese tipo de lenguaje… ¿a quién me recuerda? ¿será un trasunto? ¿doppelganger del bueno de Federico?).

Así que lo que tenemos es ruido… Ruido del bueno de Enrique, que ha de publicar para mantener la ansiedad de casi cien mil followers que dificílmente podrán comer o conciliar el sueño si no se aseguran de que, en algún lado, él espera un autobús, un avión, que entra o sale del IE, que en el Hilton o el Torrelodones lo tratan como en casa… Ruido de Marc, de sus amigos/ contertulios, de bloggers y curiosos, de este post… Ruido de cientos, millones, cientos de millones de sitios que dicen lo mismo (belen-esteban-terremoto-chile-nowplaying-Sinde-hipotecas-crisis-TDT…). (¿Por qué siempre ha de salir BE en todas las sopas?)

March 14, 2010 Posted by | Uncategorized | 2 Comments

Tiempo detenido

Parefraseando a una colega “Me’n vaig al microblogging”, tal vez. O no. Interesante deriva en fcbk y twtr hacia lo que – tal vez – sea lo que son realmente. Improntas de personalidad. Agendas online. Expositores de juegos. O, quizás, expositores de personalidad en los juegos.

En cualquier caso, un biotopo que pierde diversidad, en cuanto a tipos, actores, conductas ¿qué demonios está pasando en las redes sociales? ¿Dónde está la gente y los momentos? ¿Privado y público? ¿Nada que decir? ¿Otros foros? Como siempre, los datos están ahí. Las preguntas siempre vuelven ¿un transecto de posts? ¿curvas de participación? ¿Densidad de interacciones? La muestra es muy pequeña, pero representativa de grupo, de ese grupo.

Nada que decir, eso es interesante. Pasan los días…

September 12, 2009 Posted by | filosofía | 2 Comments

Hágase la luz

Vamos a ser claritos: esto es una mierda. Aunque el sustantivo podría englobar un sinfín de cosas, me refiero – en este caso – al jodido blog. Repasemos lo de estos días: hará una semana o así me hice follower (yo!) de un “desconocido”, William Gibson (sí, el Gran William Gibson), GreatDismal en twitter, donde es un agente social bastante activo (también).

He seguido – y sigo – muchas de sus reseñas sobre la situación en Irán, excitado – me temo que igual que él – por el concepto de ciberguerra o ciberguerrilla extendido por la comunidad friki al respecto. Impagables los enlaces al cluster Gran Hermano de los Guardianes de la Revolución (tema: #iranelection en twitter), la extensión de señas y contraseñas, los retwitts de material gráfico y mensajes de ciudadanos iraníes perseguidos…

Devolví “Crítica de las ideologías“, que tiene ese tinte librepensador buenrrollero imposible de rechazar como guía de interpretación de la realidad. Tres o cuatro capítulos iniciales dedicados a la artera ansia de dominio del mundo de blancos europeos y subsiguientes WASP’s – imperio romano, iglesia católica, colonialismo decimonónico …, para seguir con el América para los americanos – y acabar – cómo no – con las arteras triquiñuelas postnazistas neocons, y el mega-corporate a la conquista del globo. Interesante. Irrechazable ¿Irrelevante?

Sólo como reflexión: lo he leído a trozos. Seguramente eso no facilita la querencia, ni el disfrute del trabajado hilo argumental del autor, pero… estoy mal acostumbrado. Quien haya leído a Stephen Jay-Gould me entenderá; los ensayos – en algún punto entre el libro de texto y la ficción – no tienen sólo que evitar ser densos o aburridos – y ese libro no lo es – sino que pueden estar soberbiamente escritos. Incidentalmente, libros como “El pulgar del Panda”, “Brontosaurus y la nalga del ministro”, o “La sonrisa del flamenco” del propio Jay Gould desarrollan el inquietante punto de vista de que algunas creencias obvias – u obviamente “incorrectas” – fueron en su tiempo célebres, innovadoras, punteras, liberales, lógicas… fueron verdades científicas. Cosas como la eugenesia, la jerarquía evolutiva y moral de las razas, la explotación salvaje de la naturaleza, la indolencia congénita de los negros o la pasividad bovina de los indios.

La lectura de otro libro (este pura SF: Brasyl, de Ian McDonald) me llevó a un curioso tránsito, y al descubrimiento de una nueva pista en la creencia – desearía que injustificada – de que por alguna jodida razón los otros – en este caso, los anglosajones – son más listos que nosotros, o por lo menos que piensan más, o que hablan mejor, vete tú a saber cuál es la diferencia.

Originaria seguramente de programas de TV en que se entrevista a anglos de la calle en algún contexto, la Creencia se instaló hace algún tiempo: veías al tipo respondiendo que Bush había trabajado bien esto, o que Clinton apoyaba los programas sociales por lo otro, que las ventajas del ingreso en la Unión Europea no compensaban la  pérdida de la influencia de la libra esterlina en la economía mundial,  incluso que los Lakers tenían grandes probabilidades de ganar el anillo porque el juego interior de los Pistons se resentía de la ausencia de un pívot efectivo en el uno contra uno. Tipos de la calle, en camiseta y tejanos, o con chándales de esos de a media docena por 30 euros en el equivalente anglo del hipercor.

“Son los doblajes” – pensabas. No puede ser que un minero de Devonshire argumente contra la entrada de Turquía en la unión por el efecto devaluador sobre el precio del cobre. Lo lógico es que diga fuera putos turcos, no jodamos. Pero te quedabas con la duda.

Mis contactos con seres procedentes de esos lares aumentaban mi inquietud. Edward, Aisha, John… bueno, pero ¿profes de lenguas, no? Así es lógico. Ya. Pero su curiosidad por la forma de decir las cosas, la agudeza en los comentarios, la búsqueda – siempre – del contexto y del significado adecuados… reveladores.

  • “Tú le admiras”- dice Ripley. La cabeza de Ash rezuma algún tipo de ácido blanco y viscoso. Los ojos sonríen.
  • “Admiro su pureza” – Luego Ripley lo quemó.

Volviendo a la idea original, encontré un blog – Realms of Speculative Fiction – que comentaba el susodicho Brasyl. No estoy de acuerdo con la crítica, pero esa es otra historia. La cuestión es que el autor es una chavala de 19 años (dice) eslovena, parte de un grupito de frikis “profes y alumnos de high school“. A despecho del tiempo y el esfuerzo y la suerte de tener todo ese tiempo para LEER y COMENTAR, y lo agradable de la estética y organización del blog, la reseña que hacen de este libro – y alguna otra que alcancé a leer – son realmente impresionantes.

Finalmente: la idea original de este post era hacer un breve comentario sobre un par de ideas que me rondaron por la cabeza estos días. Empezaron con una divertida crítica de Dawkins (sí, el de El gen egoísta) en “El capellán del diablo” sobre el posthumanismo, algo sobre lo que mis únicas nociones se reducían a ser el interesante contexto de algunas obras de Bruce Sterling (Reina Cigarra, Cibermatrix…). Eso es lo que tienen los grandes; convierten en oro cualquier concepto con sus palabras.

No me resisto a copiar un breve fragmento del tipo de discurso al que se refiere; me ahorro la crítica que desgrana la sabiduría de Dawkins, aunque la idea de base es que cuanto más simple parece ser una técnica, más se complica el lenguaje que sus inventores utilizan para definirla (algo que me recuerda a muchos gurús de este medio).

“Podemos ver claramente que no existe correspondencia biunívoca entre los vínculos significantes lineales o la arqueoescritura lineal, dependiendo del autor, y esta catálisis maquinal multidimensional y multirreferencial. La simetría de escala, la transversalidad, el carácter pático no discursivo (…).

El posmodernismo al desnudo (El capellán del diablo, pp. 70-77).

Sí, no os sintaís mal. Yo tampoco entiendo nada. Navegando navegando, encontré otra joya – esta ya propia de la red – de algún iluminado que desentraña TODO el sustrato conceptual sobre el que descansa la serie Matrix, que, de forma tal vez no tan sorprendente, supone – según el autor – un compendio de absolutamente toda la historia de la filosofía y la ciencia mundiales, desde el zen místico hasta la teoría de las supercuerdas (Filosofía en MATRIX). Sin desperdicio.

Bueno, noi. Esto era otra prueba, y, francamente, no creo que haya funcionado. ¿A quién coño le interesan todas estas paridas? Ni siquiera he puesto un chiste…

June 25, 2009 Posted by | filosofía | , , | 1 Comment

Consultoría III (Consultores)

La mieux et le deux: etudes sur les plus join de vivre maintenant – Negligeé, Jean-Paul & Lorraine, Françoise (4335). Paris: Sur le pont d’Avignon, Eds.

“La diferencia entre los Grandes Consultores y cualquier otro tipo de Consultoría es abismal, mayor que entre una berenjena y un calcetín, o entre aquél (el de allí) y un mejillón, por ejemplo. Por citar tan sólo algunos rasgos de especial relevancia, hay que pensar que simpatía, compañerismo, amistad o altruismo son debilidades de carácter desconocidas en el perfil de un Gran Consultor; en su lugar, estos han desarrollado pacientemente estrategias de relación perfectamente adaptadas a su medio, mucho más elaboradas, perniciosas, pequeñas y crueles.

El Gran Consultor medio tiene unos diez mil millones de unidades de fuerza como media. Es tenaz, persistente, escurridizo, y puede ser gordo (en cuyo caso está a régimen, para siempre), delgado, o no; cultiva un deje un poco pijo, sobre todo si procede de las zonas de Madrid o Catalunya, o, aún más, si es de otras comunidades pero quiere hacerse pasar por oriundo de aquéllas.

El sistema de castas entre los Grandes Consultores permite dividirlos en tres grandes grupos: los Grandes Consultores Pequeños son los más mezquinos y nuevos; acostumbran a maltratar especialmente a las presas de bajo rango (proveedores de artículos de secretaría, reponedores de café o agua) y a las señoras de la limpieza. Épicos son sus encuentros con auxiliares administrativas, que, a pesar de su insistente desventaja en cuanto a programación, suelen sacar provecho del conocimiento de los Mecanismos de Poder que los años de experiencia les proporcionan, así como de su peso.

Los júnior (en el cariñoso argot de consultoría) destacan en trabajar horas a destajo si quieren hacer carrera, y realizan un uso intensivo de hojas de control – de proyecto, de producción, de gestión personal, de utilización de recursos, de hojas de control… –  tarea que les requiere varias horas nocturnas cuando ya han acabado sus dañinos y rapiñeros quehaceres diarios. Esa vida arrastrada (rastrera) les ha procurado reflejos rápidos, frente huidiza, gomina en el pelo (si se es de Madrid), ojeras y un apego desmedido por la reglamentación, los documentos de excel, las pullas y los estimulantes fuertes.

Los Grandes Consultores Medianos acostumbran a recibir sobrenombres tales como Jefe de Proyecto, Gerente de Cuencas…, si puede ser en inglés (Project Manager, Account Manager…), o Másters del Universo. Su principal superpoder es la capacidad de retener la evacuación durante seis meses o más; en las postrimerías del período de retención, sus rostros se alteran, reflejando la enorme capacidad de concentración y energía negativa que requiere tal hazaña.

Son capaces, también, de aparentar muchos más años de los que tienen, un carácter neoténico que los expertos relacionan con su venerable experiencia y amplio conocimiento del mundo; la perculación continuada sufrida en las etapas iniciales puede ser un factor añadido a tener en cuenta. Una característica frecuente, además – y que indica su constante progresión hacia las cimas del poder – es la capacidad de hablar sin decir nada, y, más aún, sin que se les entienda nada de nada.

Y, por fin, los Grandes Consultores Mayores ¿Qué decir de estos últimos? Sus habilidades son tales que el ser humano anormal apenas puede imaginarlas; capaces de fulminar por la mañana, los trucos rastreros, las pequeñas triquiñuelas, los tejemanejes chismosos, las mentirijillas y comentarios ácidos – propios de Grandes Consultores menores, con pocas horas de vuelo – caen tan lejos en su pasado como la posibilidad de llevar una vida honrada o decente.

A este nivel, los Saltos de disciplina son abundantes. No se trata de las conocidas especialidades étnicas de uso común – inglesa, francés, griego, fisting o sado – sino de Cambios de Perspectiva que permiten a estos seres fabulosos contribuir al avance del acervo común de los mortales mediente todo tipo de aportaciones mágicas. Consejos de Administración. Sociedades Societarias. Paraísos Fiscales. Delegaciones. Asesorías. Por no hablar de Consejo Político, o la formación especializada impartida a diversos grados en diferentes Escuelas de Negocio.

Caso aparte lo constituye, en este sentido, la distribución de conocimiento al vulgo en todo tipo de formatos de manuales de autoayuda. “Devuélvanme mi pan!”, “Venta trasera”, “Pensamierdo energético”, “Lo que hago hoy, se lo come otro mañana”, “La fulana que vendió su Rolex” son ya clásicos, fragmentos mísiticos del pensamiento SupraConsultor al alcance de cualquiera (por unas pocas perras).

Legendarios son igualmente los lemas. “Sonría siempre, en cualquier circunstancia, evite las palabras problemáticas, haga afirmaciones positivas con frecuencia”, “los filósofos no necesitan nada (lo digo por iphone desde mi Porsche)”, “no me toquéis la economía que me irrito”, “la iniciativa sin vacilación me pone tontorrón”, “bonos son amores, y reduzco consultores (y me cambio el Porsche)”.

Dentro de esta categoría suprema de Grandes Consultores Mayores, la excelencia viene representada por un reducido grupo denominado Los Socios. A pesar de sus obvias concomitancias conceptuales o semejanzas ortográficas, nada tienen que ver con conductas mafiosas, suidos o hábitos poco higiénicos de conducta; a este nivel, la magia es tan poderosa que suele crear un brillo especial sobre sus Personas – especialmente en la calva, los zapatos y el reloj. Los Socios se articulan en parásitos especializados en diversos tipos de Clientes – gobierno, banca, products, commodities, y así – a los que tratan de tú, invitan a comer cochinillo o percebes en restaurantes de moda (en Madrid), y a jugar al golf o al padle en el resto de la Galaxia. Nadie sabe más que ellos de cualquier cosa, en cualquier caso…

June 11, 2009 Posted by | filosofía | , , | 1 Comment

La historia avanza

Sin un objetivo claro, este blog ha sufrido la peor de las consecuencias: la desatención. Es hora de preguntarse para qué sirve un blog, o, por lo menos, para qué sirve éste. Hay blogs que sirven: un amigo desmontó parte de su coche para instalar el tomtom; fotografió el proceso; catalogó las piezas y las acciones; colgó todo el material. Recibió un montón de visitas y no pocas preguntas.

Hoy he ido a parar a un par de sitios que, si bien no me han ayudado a resolver un problemilla de compatibilidades, me han indicado qué tenía que buscar para resolverlo (siguiendo las instrucciones de la ayuda de Windows! Increíble!). Hay blogs que reviso, en ocasiones, para encontrar cosas curiosas, principios activos, enzimas…

Así que ¿para qué sirve este blog? Se suponía que para procesar material límbico, conectar esas consideraciones que van quedando, huérfanas, colgadas de hilos inconexos. Poner cosas en su sitio. Defragmentar disco; organizar programas. Y la nave va, mientras tanto. La historia – la realidad – avanza cada día, dejándome un poquito más atrás.

Cambio de paradigma.

June 8, 2009 Posted by | orígenes | , , | Leave a comment

Constantes vitales 05062009

Hardware: 6, tal vez.

  • Central: 5. Hiperactivado-despejado-neblinoso-embotado-acabado. Enlentecimiento neuronal. Sueño. Repeticiones, y las palabras resbalando por la consciencia, excepto cuando leo. Tal vez incluso cuando leo.
  • Periféricos: 6. Energético-saludable-cuidadoso-incómodo-jodido. Leves reminiscencias del dolor de espalda.

Software: 5.

  • Sistema operativo: 6. Esquizofrenia-euforia-anhedonia-distimia-el fondo del pozo. Una curiosa sensación de alejamiento, de distancia entre yo y yo. De distancia con todo. No importa, sin distinción de qué.
  • Aplicaciones: 4. Óptimo-efectivo-adecuado-liminar-zombi. Lo peor de todo. La recurrente ineficiencia en la gestión del tiempo. El TRABAJO que es cualquier trabajo.

June 5, 2009 Posted by | Estados de ánimo | , | Leave a comment

Consultoría II (Proyectos)

El nutriente básico de las Grandes Consultoras es la realización de Proyectos, un ente virtual, tecnológico, autónomo y carnívoro, que se desmanda a lo bestia en cuanto miras para otro lado. Existen cuatro tipos básicos de Proyectos: reales, imaginados, imaginarios e imaginantes.

Los Proyectos Reales son los que están en marcha; parecen fáciles de identificar y definir – sobre todo en papel, o más aún en power point, con muchos gráficos y ejemplos y viñetas y dibujitos – pero la verdad es que son los más complicados y surrealistas, una pesadilla; los dejaremos para el final.

Los Proyectos Imaginados son un universo menos ciertos que los anteriores, por mucho que se crea lo contrario; tienen un viso de existencia física – la denominada Propuesta – y obedecen al supuesto interés – que puede ser también real, imaginario o imaginado – de un Cliente efectivo, o de algún desgraciado que está a punto de serlo.

Cuando se dan las circunstancias adecuadas para la magia – conjunciones de astros, sacrificios humanos o cerdos (humanos), misas negras, Comisiones, Recursos, Corbatas y Dietas, o cualesquiera otras señales de energía negativa y dominante – el Gran Consultor de alto nivel encargado – denominado Gerente de Cuenca – prepara un conjuro personalizado para las necesidades específicas del cliente después de hablar muchas veces con él por teléfono y enviarle mails y faxes y preguntarle por sus hijos y su handicap y llevarlo a comer y cenar de vez en cuando.

Es importante que este documento – la mencionada Propuesta – esté dividido en muchas partes, incluya arrobas de Aportaciones de Valor Añadido, y mezcle cosas en inglés que podrían decirse mejor o más claramente en el propio idioma (el que sea), para que el Cliente tenga que consultarlas y vea que uno sabe de qué habla y no está para ostias.

Los Proyectos Imaginarios son otro cantar. Sucede, a veces, que el estado de febril actividad propio de la Mente de un Gran Consultor (capaz de manejar gran cantidad de temas a la vez, de estar en muchos ajos, vaya) y la ingente cantidad de magia implicada y la posibilidad de obtener Beneficios y de usar Recursos, esto, se desbocan. No, no, no es un estado de fuga, ni tiene nada que ver con rasgos, trastornos o disfunciones psicóticas, por mucho que algunos pseudoespecialistas quieran verlo así. Se debe sólo a que la capacidad taumatúrgica sobrehumana de los Grandes Consultores es capaz de otorgar entidad material al Proyecto, en el momento previo a su verdadera Definición.

Las posibilidades de actuación se multiplican en ese punto, tanto como las comisiones, y se plantean múltiples etapas (Fase I, Fase II, Fase III, Fase I.a, Fase I.b… y así), escenarios, coberturas, desarrollos paralelos, validaciones, planes de contingencia, sinergias, marcos, bolsas de horas anuales … y se abren infinitos mundos de Proyectos hijos del Proyecto padre, que no tienen contacto alguno con la realidad del común de los mortales… ni ninguna opción de llevarse a cabo, incluso cuando se trata del Cliente más predispuesto o lerdo.

Denigroso Meadows compara dicho estado mental – propio de Grandes Consultores Mayores, o de Grandes Consultores Medianos con ínfulas o peluquín – con las etapas de creatividad febril de los grandes genios del Arte o la Ciencia; en palabras de este prestigioso psicopatólogo “Es acojonante” – dice. “Sospechamos que son las enormes energías negativas implicadas el origen de la mayor parte de los agujeros negros del lado izquierdo de la Galaxia, las disfunciones en el desarrollo del Niño y la Niña de los últimos 40 años, el deshielo de Groenlandia, dos cráteres de la luna, y una mancha de café que he encontrado en mi mejor corbata. De Loewe – añade”.

Los más peligrosos de todos, sin embargo, son los Proyectos Imaginantes: en estos, la acumulación de unidades de fuerza es tal que el proyecto en cuestión descabalga – por así decirlo – de la mente hipercreativa del Gran Consultor, y empieza a navegar por sí sólo en el sistema interno de información de la empresa (Intranet, Extranet, WinProject o similares). Genera así de forma automática y cancerosa todo tipo de documentos (plannings, órdenes de trabajo, informes previos, análisis de resultados hipotéticos, escenarios alternativos, memorándums, actas de reunión…) a tontas y a locas, algunos realmente bonitos, con todas esas viñetas y pies de página e iconos high tech y fotos de gentes con Aspecto Eficiente, que acaban infectando la totalidad del sistema.

Los Consultores medianillos (y algunos menos mindundis) que tienen contacto con este mundo virtual creado por el Proyecto estiran sus horas, las comprimen, las trocean y hasta las pasan por la sartén; todo con la sana intención de incluir en sus agendas reuniones y análisis y revisiones que nunca se harán, o nunca han tenido lugar. Luego – claro – pregúntales a todos esos listillos si recuerdan los comentarios del Cliente al final de ese meeting en Sevilla de la semana pasada (Falsa!), o si tienen clara la lista de To do’s para el Lunes Pascual (que no existe). Todos se acuerdan. Nadie olvidó nada, ni dejó a medias sus deberes. Así que el maligno Proyecto Imaginario programa reuniones, las cambia, hace y deshace grupos y listas de trabajo, envía convocatorias automáticas, se hace fotos con clientes, compañeros y amigos, va a fiestas, cenas, almuerzos, incluso pide adelantos o te da el salto con tu mejor novia…

Y, como decíamos al principio, nos quedan los Proyectos Reales. Todo lo comentado sobre los anteriores se aplica a éstos: excesos (de trabajo, de comilonas, de hojas y controles…), diferencias (entre lo que se vende y lo que se hace), documentos (kilos, o Gigas), corbatas, escenarios, e-mails, llamadas, sudor y horas. Pero lo realmente malo de un proyecto real es que, si es bueno – según los estándares de la raza consultant – no se acaba… casi siempre.

May 28, 2009 Posted by | filosofía | , , | Leave a comment

Campus d’estiu

Una de las grandes cosas que parece ofrecer la Universidad de Barcelona – aparte de títulos y libros y programas y formación distribuida y un ambiente nada suarb – son las Pistas Universitarias. En verano montan el Campus d’Estiu, unas horitas de actividades y entretenimiento y deportes para los peques. Como es lógico, los socios del Campus tienen preferencia a la hora de inscribir a los niños, aunque suelen quedar algunas plazas libres. Y, este año, a mí se me ocurrió intentar aprovechar alguna. Pero, claro, no contaba con que precisamente sería éste el verano en que el Viejo Sistema de rellena-el-formulario-y-envíalo-por-correo sería substituido por el Sistema Optimizado de regístrate-y-rellena-un-formulario-online…

Bueno, no es una tragedia, ¿no? Me dedico a esto! Entender formularios, cursar peticiones, comprobar cómo funcionan y detectar (y corregir) los errores… Sin embargo, cuando le eché un vistazo a la página algo me dijo que iba no iba a ser tan fácil. Maquetación con tablas. Distribución de la información, digamos curiosa. Instrucciones cortar y pegar sacadas claramente de algún otro soporte. Tres scrolls para un contenido que apenas justifica dos… Pero eso no quiere decir que no funcione, ¿verdad?

Las instrucciones indicaban que el formulario se había de enviar a partir de las 12 del día 12. El día anterior, entonces, accedí al formulario, pero me encontré con una página previa (que no se indicaba); has de registrarte para poder rellenar el formulario. Oká. Si todo es eso. Me registré. Intenté entonces acceder al formulario. No. “Claro, pensé, deben de enviar un enlace para comprobar tu registro a través del correo. Luego (luego) me llegará”. Pero no. Estuve revisando el correo un rato más, aquella noche. Y no.

Al dia siguiente, prontito, seguía sin haber recibido nada. Intenté entrar en el formulario otra vez, en vano, y, como uno suele hacer cuando empiezan a pasar “estas cosas”, pensé “No me he registrado bien”. Probemos de nuevo. No. “Bueno, como ahora tengo tiempo, iré mirando, a ver…”. No. “Es curioso, me dije. No sale ningún mensaje del tipo “El periodo de inscripción se abre a las 12” o “No es posible acceder a la inscripción hasta la hora señalada” o lo que fuese, una indicación. De hecho, no había NADA. Las páginas (ambas) daban error 500. Todo el rato. “Uh uh. A ver si están teniendo problemas con el servidor”. Así que, después de mucho insistir – a eso de las 10.30 – acabé haciendo lo que uno odia tener que hacer: llamé. Error.

Mi explicación. Su respuesta. “La inscripción no puede hacerse hasta las 12”. Ya. Pero, claro, yo me registré ayer, que es un paso necesario previo, y quería saber si ya me tenéis apuntado. Y, también, aunque no pueda ENVIAR el formulario, me gustaría verlo para saber qué hay que poner. Tal vez para rellenarlo y enviarlo a las 12 en punto. “Sí, pero es que no funciona hasta las 12”. Bueno, pero ¿cómo puedo saber si estoy registrado? Si no, tendré que hacer dos cosas: registrarme (recordaba el formulario de registro: no era muy extenos, sólo por el muy) y ENTONCES rellenar la ficha de inscripción. Al final conseguí un reconocimiento balbuceante “es que los técnicos está retocando cosas porque tenemos problemas con el servidor. Es cuestión de ir probando”. El pálpito inicial empezaba a confirmarse. Están retocando las cosas el mismo día de puesta en servicio…

Seguí probando. Seguí probando hasta las 11, las 11.30, las 12. A las 12.06, volví a llamar. Mi explicación, de nuevo. Su respuesta. “Hemos cambiado el sistema. Ahora hay que rellenar un formulario que verá en la página, y enviarlo a la dirección de correo que se indica”. “Y el formulario online?” “No, no; hemos cambiado el sistema. Ahora funciona de la otra manera. En la página lo pone”. La página, mínimamente alterada, así lo indicaba. Por supuesto, no había señal alguna – aviso, alarma, aclaración, en letras grandes y evidentes- de que el sistema hubiese cambiado, tan sólo el cambio en las instrucciones.

Accedí al formulario – un .doc – lo completé, y lo envié a las 12.18. Tarde. Está claro que Orol no irá este año al Campus d’Estiu; el mail de respuesta – “Hemos recibido su solicitud… No hemos podido proceder a la reserva de plaza, ya que lo grupos están llenos… Si hay alguna vacante nos pondremos en contacto…” – no aclaraba en qué lugar se había recibido mi solicitud, ni cuán larga era la lista de espera previa. Este año no irá, ni, en lo que a mí respecta, ningún otro año… Aunque, me temo, éste es el nivel de servicio estándar que puede esperarse, dado que el canal, internet, no resuelve nada, no aporta nada que uno no haya resuelto antes. El canal no piensa por ti; sólo hace más evidentes las cosas en que uno no ha pensado.

May 25, 2009 Posted by | formularios | , , | Leave a comment

Consultoría I

Valoración negativa y entropía e-positiva: una nueva luz sobre el Origen y Evolución de los Grandes Consultores (Consulta Majoris) – Chandra, J.E. (5334). El Payaso Sudamericano Public Gold Edition.

“De entre todos los seres sensibles que habitan el Universo conocido (patos, perros, gatos, gusanos caníbales, Maestros Clown, payasos menores, escarabajos negativos, lavadoras AI, pianos, hombres, calcetines y Otros) los Grandes Consultores se hallan, sin duda, entre los más notables. La cuestión de su origen ha intrigado a generaciones de etólogos, economistas, pandilleros, burócratas y taxidermistas; el alcance de sus poderes ha dejado obsoletos a los más avezados tahures, trileros, madames, golfos, butroneros, tarotistas, proxenetas, golfos de taberna y, en general, todo tipo de seguidores del espíritu de la pime catalana.

Quede claro de buen principio que forman parte inequívoca de la gran familia de los hombres, incluso a pesar de su aspecto. Diversas teorías han situado sus primeros representantes en las familias viperidae, suidos, o quiróptera, dados sus poderes y rasgos evolutivos actuales; otros, más tradicionalistas, han buscado su origen entre conductores de autobús, gusanos y escarabajos negativos, escherechia colii, vigilantes de las Zonas Prohibidas (verde y azul), y un sinfín de otros parásitos, como los gástricos (tenia, nematoda, platelminta…), o incluso metaparásitos, básicamente unicelulares. No es este el foro para discutir las obvias semejanzas de los Grandes Consultores con cualesquiera de tales grupos; baste con indicar que, desde nuestro humilde punto de vista, débense, en su mayoría, al curso y efecto de la evolución análoga, que no homóloga.

El planteamiento que asumimos, dado el estado actual de conocimiento sobre el tema, es que ha de buscarse el protoGran Consultor en el Orden Comerciata; el individuo tipo ideal debería poseer los rasgos generalistas que caracterizan a los diferentes géneros del grupo – parasitismo y carroñeo, sonrisa ubicua, sudoración, calvicie incipiente, trajismo y corbata, mano fofa y húmeda, grandes relojes de inmersión, maletín.

Muchas de las adaptaciones en el curso de la evolución de los Grandes Consultores han seguido la línea de intentar conseguir un aspecto más digno; así, las corbatas chillonas y los trajes de dos tonos han evolucionado hacia, diríamos, la seguridad (ergo: corbatas Loewe y Armani, trajes gris marengo, negro, azul oscuro). La sonrisa se ha redimensionado, como medio de vida, y ha quedado reducida a displays dentales para-amistosos únicamente frente a Clientes; el maletín original (polipiel, en la mayor parte de especies proto-comerciales de origen), deviene cuero brillante, pardo, marrón o gris, evitando el negro (portador de malas noticias, en la siniestra simbología taumatúrgica consultancy). Igualmente, los cronómetros gigantes generalizados en la primera época, en las cálidas aguas del pelotaceno y enciclopedáceo, se substituyen por piezas más elegantes y planas, poli pero no omnifuncionales ni fosforescentes, aunque igualmente impactantes.

No negaremos que esta perspectiva presenta inconvenientes, y, por ende, es sensible a determinadas críticas; los Complejistas han indicado la distancia innegable que hay entre un viscoso vendedor de enciclopedias, o incluso un peligroso asesor a comisión de las plantas de cortinas o menaje del Corte Inglés, y el estilo de sudoración contenida de los Grandes Consultores actuales.

Otros – neolamarckianos – han señalado incluso la renuente escalabilidad que ofrecen muchos rasgos concretos de los especímenes actuales; destacan la gran virulencia de sus comentarios (sobre todo, a proveedores), el vasto conocimiento que tienen de Todo, su dominio de las artes nigrománticas en general, el enfoque de pensamiento positivo (“Ningún problema; todo oportunidades”; “No des nada que después puedas vender”; “El secreto es la optimización de la gestión eficiente”…), así como la capacidad de ocultación, engaño, distraccion, latrocinio, concubinato, y, en general, de inducción al esfuerzo a los demás – especialmente congéneres – exhibiendo los resultados como méritos propios. Según estos autores, el complejo de rasgos especie-específico de los Grandes Consultores sólo puede explicarse como evolución a través de la adquisición de caracteres ajenos (seleccionando los más agresivos, rastreros y dañinos de otros tipos de depredadores o parásitos), o, en el peor de los casos, como la manifestación física de un programa informático especialmente phreak, o de un acto de creación inconsciente de algún dios menor y tal vez priápico, sea por empacho, incontinencia, una liga perdida o un desengaño amoroso.

Sin pretender desmerecer el acierto de tales indicaciones, pensamos, sin embargo, que la clave del asunto radica en otra parte. La idea sería, más bien, que, alcanzado cierto nivel de evolución – hará, probablemente, o tres o cuatrocientos mil años – ciertos linajes comerciales consiguieron transformar su relación ataque-defensa con el cliente (un sistema básicamente agresivo, carroñero o parásito) en un esquema funcional de aparente mutuo beneficio, o semi-saprófito. Fue aquella la época mítica de la creación de las Pequeñas y Medianas Consultoras; en esos nebulosos tiempos, determinados sistemas nepo-liberales fueron encontrando cada vez mayores dificultades para la sangría tradicional. La administración izquierdosa, la gestión informatizada, y la generación de BBDD cada vez más complejas hacían dificultoso encajar al cuñado o la parienta (en terminología de la época) como hombre de paja en los suculentos negocios de la Administración; ergo, se perdía la oportunidad de meter cuchara en los opíparos beneficios que los mandamases estaban acostumbrados a disfrutar gracias al erario público. Fue el momento de aparición de la idea genial, el salto cuántico en la historia evolutiva, que supone de por sí, posiblemente, un modelo paradigmático de exaptación o rasgo preadaptativo a lá Jay Gould-Eldredge.

La idea es que algunos grupos de Comerciales (algunas ramas especialmente poderosas, rastreras e intuitivas) propusieron a los Chupópteros la sustitución del papel de los hombres de paja por Empresas de paja. Nacieron así decenas, centenares, miles de Pequeñas Consultorías – las más, direcciones sin otra entidad física que un despachito – capaces de facturar sin empacho miles de millones por período fiscal. A partir de este hito, asistiríamos a la habitual radiación adaptativa: las consultorías buscarían – y encontrarían – cientos de maneras de substituir las tareas y ganancias de empresas públicas, semipúblicas, parapúblicas, entes, cooperativas, fundaciones, chiringuitos y organismos. Para ello, se especializarían en los nichos de competencias de cada tipo, desde el no hacer nada por menos de quintillones, en un extremo, hasta no hacer nada nunca, en otro (fuera cual fuese el precio).

Las más eficaces y dañinas devendrían, con el tiempo, embrión de las Grandes Consultorías, gracias a eficaces procesos de selección centrados en los rasgos más viperinos y despreciables del personal, al establecimiento de centros formativos para la transmisión de valores negocivos (escuelas de negocio-nocivo), básicamente tenísticos y elitistas, networking, especificaciones del márketing (on line, viral, neuro,  ácido…) y al uso desmesurado de Audis, Porsches, Alfa Romeo, BMW de gama alta y presentaciones en power point.

La vuelta de tuerca que representa la adopción de dicha estrategia es que – en palabras de B.B. Masdeu (4336) – “la propia generación y mantenimiento de los sitemas de control y gestión del gasto pasó a depender de las mismas Consultoras, mediante un proceso de externalización mantenida (bolsas de horas; venta de paquetes de servicio; modularización de proyectos; escalabilidad de la propuesta comercial) que tenía la gran ventaja de esquivar la llamada semanal acostumbrada de ventas. Eso ahorraba un montón de tiempo a los responsables-funcionarios, que podían centrarse en los temas verdaderamente importantes, como la combinación de moscosos y días de libre disposición para alargar las vacaciones, la gestión mensual de las reservas de café para el almuerzo, o la mejora de los sistemas de recaudación para la quiniela o el euromillón semanal…” (Little sister and Grand Mamma: A bit about byte in Government taxonomy eutrophication”)…

May 22, 2009 Posted by | filosofía | , | 1 Comment

Quebrantahuesos

Ladrón de Huecos es un ente semisubterráneo de carácter general, pero sólo un poco. En su mayor parte, en cambio, pertenece al género de los equidnas, tanto mitológica como zoológicamente. Espinas, ojos rojos y ciegos, humor rancio; haber tenido de compañera a Medusa tantos años no ha servido para mejorar su humor. Vale la pena  dejarlo en paz. En cambio, Alfarero Loco levanta la cabeza y le habla:
– Hace calor, aquí dentro – muestra su mejor sonrisa, sólo para empeorar la situación. Además, huele.
– A qué te refieres, patán? – Equidna se da la vuelta, dudando si morder o pedir un traslado.
– El calor! Toda esta gente… Apretados… Y tantos morenos, o chinos o indios y eso… – Señala alrededor. Están rodeados de gente, todos con sus carpetas de colores y el papelito con el número encerrado en el puño, echándole un vistazo cada vez que aparece una nueva línea en el panel, seguramente para ver si uno de los dos ha cambiado.
– Si al menos hubiera una cola! -insiste Alfareo Loco.
Alguien Que Lo Ha Pensado Mucho ha situado el panel informativo bastante alto, sobre una puerta, pero lo más alejado posible de las mesas de la entrada, para que el público esté atento y se empuje y se aglomere para ver, y no pierda el tiempo pensando en otra cosa que en acabar el puto papeleo del paro. Alguien Que Lo Ha Pensado Mucho ha añadido también panelitos invididuales encima de cada una de las mesas, justo encima, a unos veinte centímetros de altura, así que no hay puñetera posibilidad de ver si los números cambian a menos que tengas la suerte de que la aglomeración te aplaste contra ellos. Una chica con granos pequeños y grandes tetas te recibe en la puerta, y te da un Código en función de tus intenciones; Alguien Que Lo Ha Pensado Mucho ha dispuesto igualmente que un Vigilante Con Gorra diga sin mucho entusiasmo, de vez en cuando, “A ver, las colas aquí, por favor” o “No se me paren en medio de la sala”, “Asín no dejan pasar”, con esa cara de “por qué la gente actúa como animalitos; iletrados” mientras calcula cuánto rato falta para ir a tomar el bocata y la cerveza del almuerzo. Es un Vigilante Blando modelo “gordo-con-gafas”, versión “sudoroso 3.5”.
– ¿Para qué quieres una cola?
– Bueno… en las colas se puede empujar, no? Puedes colarte; puedes pegarte a la de delante si es un bombón… – Alfarero Loco sonríe de nuevo, dejando ver oscuras mellas entre los dientes largos y estrechos. Todo él es largo y estrecho: piernas, hombros, cintura, cráneo. Todo menos las anchas y pesadas manos. Alfarero es un Transfigurador.
Llevan allí casi tres horas. La chica les ha dado sus papelitos de Conjuro, sonriente, tras preguntarles si llevaban los Certificados, deneís y demás, y ha indicado vagamente unas mesas que se supone están al fondo, tras la masa de turbantes, piercings, burkas, michelines, camisetas imperio y pelajes de colores diversos y de diversos olores. Equidna inició aquella obligada tarea como una Campaña – revisión de material, Presencia Adecuada, enfoque estratégico, Intención e Intensidad, planning de trabajo, dos toneladas de paciencia – pero ha perdido la mitad de todo hace ya rato, cuando encontró a Alfarero Loco esperándolo en la puerta, y la mitad restante después, a medida que se le han ido empapando los sobacos en el aire cargado y rancio.
– Mira, voy a salir un momento a respirar fuera, vale? Me tomo un café y vuelvo. Avísame si llega mi número – Agita El Móvil, que responde indignado con una alarma de “Sueño” y un escupitajo tentativo. Puerta con puerta con la Oficina hay un Local de Reunión, cutre – menú a 7.50, fotos de bocatas en sepia, carajillos, callos y cerveza, ADN y Qué? de dos semanas atrás en una de las mesas de formica, parroquianos gritando y chino inexpresivo detrás de la barra. El rito del Café a Destiempo es casi obligado, una muestra de que uno puede salirse de los Procedimientos en el momento que quiera. Ladrón de Huecos lo dominó hace tiempo. Además, conlleva otros ritos menores (un par de cigarrillos, tal vez), que empiezan a pulsar con insistencia.
– Claro! – Alfarero pone cara de “No te preocupes, yo me quedo de guardia!”, y eso hace dudar por un instante a Ladrón de Huecos, pero la urgencia del tabaco puede más.
Sale a la calle, entra en el Local, pide café con leche y donut, el chino sigue con cara de no entender nada pero le sirve ambas cosas, y Ladrón empieza un artículo de la revista que había traído para pasar el rato, S&F. Es la cuarta vez que lo empieza, y, como en todas las ocasiones anteriores, recorre casi la mitad antes de confesarse que no se ha enterado de nada. Algo sobre la constante de Planck y los quantos y los espacios Yalabi-Tau, o Calabi-Yau, o algo. “Con lo fácil que es viajar en el tiempo” – piensa. “Un encantamiento menor faxdirigido y ¡Hala! vuelta a dos semanas atrás”. Pero la Ciencia le divierte, tan rígida y tan solemne y tan complicada y tan pueril, y con todos esos tipos vestidos de blanco con sus gorros y sus aceleradores y sincrotones y doctorados.
Sin embargo, eso le recuerda que la semana anterior perdió más de la mitad de sus Poderes – junto con el contrato de Consultor Mayor – que eran cesión temporal de la Empresa: no más BKBRY (buckybola de retorno yuxtapuesto), no más correo corporativo, no más dietas, no más horarios extendidos… Sin darse cuenta, está revisando de nuevo la escena: Óscar el Ominoso y CD/DJ (Director y Consejero Delegado) charlando amablemente con una tacita de té delante, y después con él. Palabras amables, miradas al techo – que acabó sintiéndose incómodo -, bajadas de ventas y clientes desaparecidos en alguna otra dimensión. Sólo se salvó la tacita de té, de la quema. Él, y otros catorce, a la calle.
Acaba el café y enciende el tercer cigarillo ¿Cuánto rato ha pasado? Bah, al ritmo que lleva la cosa, habrán avanzado tres números. Comprueba el Móvil; sigue dormido. Le indica al chino que quiere un cortado. En la tele, media docena de Comunicantes menores, sentados en butacas que parecen quemarles el culo, se rebullen y le gritan a alguien fuera de pantalla; sonrisas de lado, frases a medio acabar, chismes de fondo, fotos de alguien en traje de noche, en bikini, sin bikini…  Para compensar, el Ente invisible – conexión telefónica, informa el Locutor Mayor – grita también. “No me había acostado con él…” “Eso díselo a tu madre, rita…”, “Yo te vi con tu ex mientras tu novio salía…”, “No os enteráis de una mierda…”, “Me dijiste que él era más importante que ella…”, “Sé cosas de ti ¿sabes? tengo una copia de tu partida de nacimiento…”
Tres cortados y medio paquete de cigarrillos más tarde, Ladrón de Huecos invoca el reloj ¡Una hora y media! Paga, recoge revista y tabaco, y vuelve a entrar en la Oficina casi corriendo. Hay mucha menos gente; el Vigilante y la chica ya no están, igual que la mitad del Personal que atiende en las mesas. No ve a Alfarero por ningún lado. En el panel las listas de números ya no cambian; el último es justo el siguiente al suyo. Nota como sus sobacos se humedecen de nuevo, sensación de vacío en el pecho, el corazón en caída libre. Entonces ve una silla desocupada, junto a la entrada, y justo al otro lado un Funcionario removiendo papeles.
Joder! Es hora de actuar como lo que es, un Consultor. Manipulación mental, concentración, control verbal y de esfínteres. Revisa su recetario y prepara un conjuro poderoso. Ante este tipo de Entes sólo funcionan Invocaciones de Rango, Seguridad y Complicidad. Reconocimiento. “Ya sé que el trabajo que hace es de veras importante; las normas son básicas”. Fuera del contexto de intercambio de bienes del mercado real, los Funcionarios únicamente son reactivos ante el respeto sagrado a los Procedimientos. Se sienta. “Verá, parece que se han saltado mi número”. La Sentencia firme que ha preparado de antemano sale en un murmullo chillón. El Funcionario que ocupa la silla está cerrando una fiambrera como si manipulase material radiactivo; cuando al final levanta la vista – cejas juntas, una cabeza de cada color –  parece encontrar que hay algo extremadamente interesante justo detrás de Ladrón, y que Ladrón no está allí para ocultarlo.
– Mi número.. éste, ve? AO-199… Yo… creo que la máquina se lo ha saltado; yo estaba… ahí. No sé qué ha pasado, pero… – El poder mágico de la Sentencia firme es algo del pasado. Agita el papelito arrugado ante la cara del Funcionario, ahora menos seguro de que vaya a funcionar.
– Está cerrado. Ve? Cerrado – El Funcionario indica la pantallita, donde pone, efectivamente, Cerrado. El papelito parece tan invisible como Ladrón mismo – Tendrá que coger otro número ¿sabe?
– Pero… no está… la chica esa de los granos no está. Ya no pasan más números. Y yo venía a apuntarme al paro… – El Funcionario lo mira un momento cuando dice “granos”, sólo para volver a bajar la vista negando con la cabeza.
– No está, la chica. No hay números. Bueno… – dice, sin dejar de recoger. Habla muy bajito y muy lento. Lo mira, ahora sí, como alguien que está decidiendo si lavar una camiseta vieja o hacer trapos con ella – … Entonces, tendrá que volver mañana, no? Ahora está cerrado.
Afuera, Alfarero está hablando con la chica de los granos, todo sonrisas y chistes y manos largas. Levanta la vista y le ve – Es Laura – dice – Estábamos quedando para vernos aquí mañana – Algo en la expresión de la chica le dice a Ladrón que “mañana” ella faltará al trabajo – Y eso que ya estamos, eh?  Tú también has acabado, no? Menos mal! Qué peñazo.
– No me has avisado… – dice Ladrón – No me has llamado.
– No ha parado de sonar el móvil! Juan, Cristina, Jaime… Jo, todo el rato al teléfono. Echa humo! Van a hacer una fiesta, para mí… bueno, para nosotros. Al final he tenido que invitar al tipo que me atendía, uno que hay en una mesa de la entrada con una cabeza de cada color. Después de la tercera llamada, incluso me ha llenado él los formularios y todo. Qué amable! – Entonces Alfarero ve el papel en su mano – Ah! No lo has podido hacer? Seguro que te faltaba algo! No te preocupes: revisamos lo que tienes, y mañana te acompaño otra vez!

May 11, 2009 Posted by | INEM | , , , , | Leave a comment