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Consultoría I

Valoración negativa y entropía e-positiva: una nueva luz sobre el Origen y Evolución de los Grandes Consultores (Consulta Majoris) – Chandra, J.E. (5334). El Payaso Sudamericano Public Gold Edition.

“De entre todos los seres sensibles que habitan el Universo conocido (patos, perros, gatos, gusanos caníbales, Maestros Clown, payasos menores, escarabajos negativos, lavadoras AI, pianos, hombres, calcetines y Otros) los Grandes Consultores se hallan, sin duda, entre los más notables. La cuestión de su origen ha intrigado a generaciones de etólogos, economistas, pandilleros, burócratas y taxidermistas; el alcance de sus poderes ha dejado obsoletos a los más avezados tahures, trileros, madames, golfos, butroneros, tarotistas, proxenetas, golfos de taberna y, en general, todo tipo de seguidores del espíritu de la pime catalana.

Quede claro de buen principio que forman parte inequívoca de la gran familia de los hombres, incluso a pesar de su aspecto. Diversas teorías han situado sus primeros representantes en las familias viperidae, suidos, o quiróptera, dados sus poderes y rasgos evolutivos actuales; otros, más tradicionalistas, han buscado su origen entre conductores de autobús, gusanos y escarabajos negativos, escherechia colii, vigilantes de las Zonas Prohibidas (verde y azul), y un sinfín de otros parásitos, como los gástricos (tenia, nematoda, platelminta…), o incluso metaparásitos, básicamente unicelulares. No es este el foro para discutir las obvias semejanzas de los Grandes Consultores con cualesquiera de tales grupos; baste con indicar que, desde nuestro humilde punto de vista, débense, en su mayoría, al curso y efecto de la evolución análoga, que no homóloga.

El planteamiento que asumimos, dado el estado actual de conocimiento sobre el tema, es que ha de buscarse el protoGran Consultor en el Orden Comerciata; el individuo tipo ideal debería poseer los rasgos generalistas que caracterizan a los diferentes géneros del grupo – parasitismo y carroñeo, sonrisa ubicua, sudoración, calvicie incipiente, trajismo y corbata, mano fofa y húmeda, grandes relojes de inmersión, maletín.

Muchas de las adaptaciones en el curso de la evolución de los Grandes Consultores han seguido la línea de intentar conseguir un aspecto más digno; así, las corbatas chillonas y los trajes de dos tonos han evolucionado hacia, diríamos, la seguridad (ergo: corbatas Loewe y Armani, trajes gris marengo, negro, azul oscuro). La sonrisa se ha redimensionado, como medio de vida, y ha quedado reducida a displays dentales para-amistosos únicamente frente a Clientes; el maletín original (polipiel, en la mayor parte de especies proto-comerciales de origen), deviene cuero brillante, pardo, marrón o gris, evitando el negro (portador de malas noticias, en la siniestra simbología taumatúrgica consultancy). Igualmente, los cronómetros gigantes generalizados en la primera época, en las cálidas aguas del pelotaceno y enciclopedáceo, se substituyen por piezas más elegantes y planas, poli pero no omnifuncionales ni fosforescentes, aunque igualmente impactantes.

No negaremos que esta perspectiva presenta inconvenientes, y, por ende, es sensible a determinadas críticas; los Complejistas han indicado la distancia innegable que hay entre un viscoso vendedor de enciclopedias, o incluso un peligroso asesor a comisión de las plantas de cortinas o menaje del Corte Inglés, y el estilo de sudoración contenida de los Grandes Consultores actuales.

Otros – neolamarckianos – han señalado incluso la renuente escalabilidad que ofrecen muchos rasgos concretos de los especímenes actuales; destacan la gran virulencia de sus comentarios (sobre todo, a proveedores), el vasto conocimiento que tienen de Todo, su dominio de las artes nigrománticas en general, el enfoque de pensamiento positivo (“Ningún problema; todo oportunidades”; “No des nada que después puedas vender”; “El secreto es la optimización de la gestión eficiente”…), así como la capacidad de ocultación, engaño, distraccion, latrocinio, concubinato, y, en general, de inducción al esfuerzo a los demás – especialmente congéneres – exhibiendo los resultados como méritos propios. Según estos autores, el complejo de rasgos especie-específico de los Grandes Consultores sólo puede explicarse como evolución a través de la adquisición de caracteres ajenos (seleccionando los más agresivos, rastreros y dañinos de otros tipos de depredadores o parásitos), o, en el peor de los casos, como la manifestación física de un programa informático especialmente phreak, o de un acto de creación inconsciente de algún dios menor y tal vez priápico, sea por empacho, incontinencia, una liga perdida o un desengaño amoroso.

Sin pretender desmerecer el acierto de tales indicaciones, pensamos, sin embargo, que la clave del asunto radica en otra parte. La idea sería, más bien, que, alcanzado cierto nivel de evolución – hará, probablemente, o tres o cuatrocientos mil años – ciertos linajes comerciales consiguieron transformar su relación ataque-defensa con el cliente (un sistema básicamente agresivo, carroñero o parásito) en un esquema funcional de aparente mutuo beneficio, o semi-saprófito. Fue aquella la época mítica de la creación de las Pequeñas y Medianas Consultoras; en esos nebulosos tiempos, determinados sistemas nepo-liberales fueron encontrando cada vez mayores dificultades para la sangría tradicional. La administración izquierdosa, la gestión informatizada, y la generación de BBDD cada vez más complejas hacían dificultoso encajar al cuñado o la parienta (en terminología de la época) como hombre de paja en los suculentos negocios de la Administración; ergo, se perdía la oportunidad de meter cuchara en los opíparos beneficios que los mandamases estaban acostumbrados a disfrutar gracias al erario público. Fue el momento de aparición de la idea genial, el salto cuántico en la historia evolutiva, que supone de por sí, posiblemente, un modelo paradigmático de exaptación o rasgo preadaptativo a lá Jay Gould-Eldredge.

La idea es que algunos grupos de Comerciales (algunas ramas especialmente poderosas, rastreras e intuitivas) propusieron a los Chupópteros la sustitución del papel de los hombres de paja por Empresas de paja. Nacieron así decenas, centenares, miles de Pequeñas Consultorías – las más, direcciones sin otra entidad física que un despachito – capaces de facturar sin empacho miles de millones por período fiscal. A partir de este hito, asistiríamos a la habitual radiación adaptativa: las consultorías buscarían – y encontrarían – cientos de maneras de substituir las tareas y ganancias de empresas públicas, semipúblicas, parapúblicas, entes, cooperativas, fundaciones, chiringuitos y organismos. Para ello, se especializarían en los nichos de competencias de cada tipo, desde el no hacer nada por menos de quintillones, en un extremo, hasta no hacer nada nunca, en otro (fuera cual fuese el precio).

Las más eficaces y dañinas devendrían, con el tiempo, embrión de las Grandes Consultorías, gracias a eficaces procesos de selección centrados en los rasgos más viperinos y despreciables del personal, al establecimiento de centros formativos para la transmisión de valores negocivos (escuelas de negocio-nocivo), básicamente tenísticos y elitistas, networking, especificaciones del márketing (on line, viral, neuro,  ácido…) y al uso desmesurado de Audis, Porsches, Alfa Romeo, BMW de gama alta y presentaciones en power point.

La vuelta de tuerca que representa la adopción de dicha estrategia es que – en palabras de B.B. Masdeu (4336) – “la propia generación y mantenimiento de los sitemas de control y gestión del gasto pasó a depender de las mismas Consultoras, mediante un proceso de externalización mantenida (bolsas de horas; venta de paquetes de servicio; modularización de proyectos; escalabilidad de la propuesta comercial) que tenía la gran ventaja de esquivar la llamada semanal acostumbrada de ventas. Eso ahorraba un montón de tiempo a los responsables-funcionarios, que podían centrarse en los temas verdaderamente importantes, como la combinación de moscosos y días de libre disposición para alargar las vacaciones, la gestión mensual de las reservas de café para el almuerzo, o la mejora de los sistemas de recaudación para la quiniela o el euromillón semanal…” (Little sister and Grand Mamma: A bit about byte in Government taxonomy eutrophication”)…

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May 22, 2009 - Posted by | filosofía | ,

1 Comment »

  1. Molt interessant…

    Comment by Anna | June 29, 2009 | Reply


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